La Casa Rosada asegura que acordó cambios "jurídicos" con bloques dialoguistas para blindar la media sanción en la Cámara Alta. La baja de Ganancias a sociedades, el punto más sensible para los gobernadores, quedaría por ahora en pausa, mientras se evalúan compensaciones y se abre una nueva pulseada en el CFI.
El Gobierno afirma que cerró un entendimiento con más de 40 senadores para introducir ajustes en la reforma laboral durante su tratamiento en el Senado y sostener el calendario de extraordinarias. En el oficialismo sostienen que se trata de retoques de técnica legal y redacción, sin alterar "el corazón" del proyecto, y mantienen bajo estricta reserva el articulado definitivo que se pondría sobre la mesa en comisión y luego en el recinto.
La principal tensión sigue concentrada en el capítulo tributario: en Balcarce 50 admiten que la reducción del Impuesto a las Ganancias para sociedades genera resistencia en varias provincias por su impacto en fondos coparticipables. Por eso, aseguran que ese tramo no estaría incluido "por el momento" dentro de los cambios acordados para destrabar la discusión, mientras se explora una salida política para que el artículo no se caiga por falta de respaldos.
En ese marco, el ministro del Interior Diego Santilli quedó como principal negociador con los mandatarios dialoguistas. En la Casa Rosada señalan como ejemplo el envío de $3.000 millones vía ATN a Juan Pablo Valdés, un gesto que en el oficialismo leen como parte del "ida y vuelta" para sostener apoyos legislativos.
Aun así, en el Ejecutivo reconocen que, si la baja de Ganancias vuelve al centro de la negociación, podrían necesitar un esquema de compensaciones paralelas para amortiguar el costo fiscal en las provincias. En algunos despachos ya deslizan que buscan un acuerdo "creíble" a mediano plazo, con retribuciones escalonadas durante 2026, y no descartan que esa lógica se traslade más adelante al terreno de una futura reforma tributaria.
Del lado provincial, el malestar no se apagó: los gobernadores preparan para esta semana una cumbre en el Consejo Federal de Inversiones con foco exclusivo en recaudación, justamente para medir el impacto de la reforma y unificar postura frente al capítulo impositivo. Ese encuentro funciona como señal de presión: los mandatarios buscan garantías de que no se recortarán recursos sin una compensación concreta o un rediseño del artículo cuestionado.
Mientras el oficialismo muestra confianza en el Senado, admite que el "poroteo" en Diputados es más incierto. La apuesta estratégica, según fuentes legislativas, es lograr primero una media sanción sólida en la Cámara Alta y, si hubiera cambios posteriores en la Cámara Baja, intentar revertirlos en una segunda vuelta. En paralelo, la conducción del bloque de La Libertad Avanza en el Senado, encabezada por Patricia Bullrich, sigue reuniendo a los jefes de bloques dialoguistas para sostener el número y encarrilar los "detalles" antes de la votación.