El joven recibió 9 años de prisión por matar a su amigo a puñaladas. Pero la escena más desgarradora fue el reclamo de la madre de la víctima, en plena audiencia.
Una escena de máxima tensión y dolor se vivió en los Tribunales de San Juan, apenas Samuel Pablo Aguirre recibió su condena a 9 años de prisión por el asesinato de su amigo y vecino, José Mario Amaya.
El caso se resolvió en las últimas horas en un juicio abreviado tras la confesión del acusado. Lo que nadie pudo prever fue la reacción de Nélida Beatriz Rivadero, madre de la víctima, que en ese momento se levantó de su asiento y caminóhacia el asesino.
Aunque los guardias intentaron frenarla, la mujer avanzó unos pasos y se acercó al condenado, hasta quedar casi cara a cara con él.
"¿Estás arrepentido?", lo increpó, con la voz quebrada por las lágrimas. La pregunta atravesó la sala como un golpe seco.
Aguirre apenas levantó la mirada. Asintió levemente y respondió con un escueto "sí". Ni una palabra más. Ninguna explicación.
El crimen ocurrió el 9 de noviembre de 2025 en Pocito, en el cruce de Ruta 40 y Calle 11. Lo que había empezado como una reunión entre conocidos terminó en tragedia tras una discusión que escaló rápidamente el nivel de violencia.
Aguirre apuñaló a Amaya en el pecho, y la herida fue mortal. Desde el primer momento, los testigos señalaron al joven como el único responsable.
La investigación avanzó rápido y derivó en el acuerdo judicial que fijó la pena mínima para el delito de homicidio simple.
La condena llegó, pero no alcanzó para reparar la pérdida irreversible. "Mi hijo trabajaba para mantener a su familia", alcanzó a decir Rivadero, madre de la víctima, antes de romper en llanto.
Amaya tenía 36 años. La autopsia estableció que murió a causa de un shock hipovolémico producto de una herida con arma blanca.

La compañía naviera señaló que discrepa del veredicto del jurado y planea presentar una apelación.