El vicepresidente de CADAM, Armando Farina, explicó que el consumidor dejó de realizar compras anticipadas por temor a los aumentos y comenzó a tomar decisiones más planificadas.
Los hábitos de consumo de los argentinos experimentaron una transformación significativa durante los últimos años. La posibilidad de comparar precios, acceder a diferentes marcas y elegir entre múltiples canales de compra modificó el comportamiento de los consumidores, que actualmente priorizan las promociones y adquieren únicamente los productos que necesitan.
En una entrevista con MNews Radio, de El Observador Mendoza, el vicepresidente de CADAM, Armando Farina, explicó que el consumidor dejó de realizar compras anticipadas por temor a los aumentos y comenzó a tomar decisiones más planificadas.
Según el dirigente, anteriormente las familias compraban los productos disponibles en las góndolas ante la incertidumbre sobre su reposición y los posibles incrementos de precios. Sin embargo, este escenario cambió con una mayor variedad de artículos y la posibilidad de comparar valores a través de herramientas digitales.
En ese sentido, Farina sostuvo que el argentino se convirtió en "un profesional de la compra", debido a que utiliza el teléfono celular para buscar ofertas, evaluar alternativas y decidir cuándo realizar sus compras.
No obstante, aclaró que esta transformación también está acompañada por una modificación en las cantidades adquiridas. Actualmente, los consumidores evitan acumular mercadería y priorizan las necesidades inmediatas.
"El consumidor está comprando estrictamente lo necesario, lo que consume en el día", afirmó Farina. Además, señaló que existe una mayor preferencia por los comercios de cercanía, especialmente para la adquisición de productos frescos, congelados y alimentos de preparación rápida.
Otro de los temas abordados durante la entrevista fue la presión impositiva que enfrentan los comercios y las pequeñas y medianas empresas argentinas.
Farina advirtió que los impuestos aplicados durante las diferentes etapas de comercialización afectan la competitividad de los productos nacionales frente a aquellos que pueden adquirirse mediante plataformas internacionales.
Según explicó, cuando un artículo atraviesa distintos intermediarios antes de llegar al consumidor, se acumulan cargas vinculadas con ingresos brutos, el impuesto sobre los débitos y créditos bancarios y las tasas municipales.
Esta situación, de acuerdo con el representante de CADAM, puede provocar que un producto fabricado por una pyme argentina termine siendo más costoso que uno adquirido en el exterior, incluso cuando su precio inicial resulte competitivo.
En ese marco, reclamó modificaciones en el sistema tributario que permitan reducir los costos de comercialización y mejorar las condiciones de competencia.
"Es uno de los grandes problemas por los cuales los argentinos tienen bajo poder adquisitivo y los productos en Argentina están más caros que afuera", expresó.
También cuestionó que habitualmente se atribuyan las diferencias de precios exclusivamente al valor del dólar, cuando, según su análisis, existen otros componentes impositivos que inciden sobre el precio final de los productos.
Durante la entrevista, Farina también se refirió al incremento de la morosidad y al uso del crédito para financiar el consumo.
De acuerdo con un informe solicitado por la cámara empresaria, la proporción de personas que acceden a créditos pasó del 4% al 12%, mientras que la morosidad también registró un incremento.
El dirigente consideró que ambos fenómenos deben analizarse de manera conjunta, ya que el crecimiento de los incumplimientos se produjo en un contexto de mayor utilización de herramientas de financiamiento.
"Se triplicaron los créditos y también se ha triplicado la mora", sostuvo.
Por otra parte, advirtió sobre las tasas de interés que cobran determinadas aplicaciones de préstamos y cuestionó la carga tributaria aplicada sobre los intereses.
Según explicó, algunas plataformas digitales ofrecen créditos sin contar inicialmente con suficiente información sobre el historial de pago de sus clientes, lo que puede generar mayores riesgos financieros.
Asimismo, señaló que la aplicación de Ingresos Brutos sobre los intereses incrementa el costo de las cuotas y puede dificultar el cumplimiento de las obligaciones.
En medio de este escenario, CADAM prepara la cuarta edición del Black Week Mayorista, una iniciativa comercial que se desarrollará del 16 al 23 de noviembre en diferentes regiones del país.
La propuesta busca incentivar las ventas mediante descuentos, promociones y alternativas de financiación, además de permitir que las familias anticipen las compras de fin de año.
Farina explicó que la fecha fue elegida teniendo en cuenta el cierre de los resúmenes de las tarjetas de crédito, con el objetivo de facilitar las compras y trasladar parte de los pagos a diciembre.
Respecto de las ediciones anteriores, destacó que las promociones permitieron a las industrias reducir sus inventarios, a los mayoristas mejorar la rotación de mercadería y a los consumidores acceder a mejores condiciones comerciales.
Los productos incluidos dependerán de cada región y de los acuerdos que establezcan los mayoristas con sus proveedores.
Entre las categorías que podrían participar se encuentran alimentos, aceites, harinas, vinos, artículos de limpieza y productos de cosmética.
En Mendoza, Farina aseguró que prácticamente todas las cadenas mayoristas vinculadas con la iniciativa participarán de esta nueva edición.
De esta manera, el sector mayorista buscará impulsar las ventas en un contexto marcado por consumidores más selectivos, compras de menor volumen y una creciente preocupación por el endeudamiento de los hogares.