La Dirección General de Escuelas oficializó un sistema de tres niveles de alerta -Verde, Amarillo y Rojo- para resguardar a la comunidad educativa. Si se suspende la presencialidad, se garantiza la continuidad pedagógica virtual.
Frente a la llegada del fenómeno Súper Niño y el riesgo de tormentas extremas, la Dirección General de Escuelas de Mendoza puso en marcha un protocolo obligatorio para todas las instituciones de gestión estatal y privada. El plan, articulado con Defensa Civil y el Servicio Meteorológico Nacional, establece como prioridad la protección de la vida y la salud por sobre cualquier actividad académica y se suma a los protocolos ya vigentes por sismos y otras emergencias.
La decisión de pasar de clases presenciales a virtuales quedará en manos del Director General de Escuelas, en base a informes técnicos, y cada comunidad educativa deberá mantener actualizado su Plan de Contingencia institucional con herramientas como Escuela Digital Mendoza y las plataformas EDUTEC.Para ordenar las acciones se creó un esquema de tres niveles. El Nivel Verde corresponde a lluvia sin afectación significativa, con accesos transitables y sin riesgo eléctrico: se dictan clases normales pero se suspenden las actividades al aire libre.
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El corredor internacional estuvo inhabilitado desde el mediodía del sábado por el temporal de nieve y viento blanco en alta montaña. Desde esta tarde volverá a operar las 24 horas para todo tipo de vehículos en ambos sentidos.
El Nivel Amarillo se activa ante lluvia intensa, alertas meteorológicas, ráfagas o actividad eléctrica: los estudiantes deben permanecer en zonas cerradas y seguras, se cierran puertas y ventanas, se evitan vidrios, árboles y pasillos exteriores y se prohíbe manipular tableros eléctricos. El Nivel Rojo es para contingencia grave, como inundación del edificio, ingreso masivo de agua, desprendimiento de cielorrasos o mampostería, contacto de agua con la instalación eléctrica o caminos intransitables: la medida inmediata es resguardar a las personas, aislar las áreas dañadas y pedir intervención urgente de Defensa Civil e Infraestructura Escolar.
El protocolo se apoya en cinco principios: prevención mediante el monitoreo del pronóstico, seguridad, evaluación situada de cada escuela según su entorno edilicio y accesos, continuidad pedagógica virtual y comunicación única y oficial a las familias por canales institucionales. Según explicó el subsecretario de Infraestructura Escolar, Carlos Daparo, los equipos directivos reportarán el estado general de cada edificio y de acuerdo al nivel se definirá el tipo de intervención.