En el marco de la conmemoración por el Paso a la Inmortalidad del General José de San Martín, el historiador explicó el papel fundamental que tuvo la provincia en la preparación del Ejército de los Andes y en el desarrollo de la campaña libertadora.
En el marco de la conmemoración por el Paso a la Inmortalidad del General José de San Martín, el historiador Roberto Tripolone destacó en diálogo con MNews Radio, El Observador Mendoza, el papel fundamental que tuvo Mendoza en la preparación del Ejército de los Andes y en el desarrollo de la campaña libertadora.
Tripolone, quien desarrolla tareas de divulgación histórica en el Campo Histórico El Plumerillo, remarcó que Mendoza no funcionó únicamente como una base estratégica para San Martín, sino que la población cuyana tuvo una participación decisiva en la organización de una de las operaciones militares más importantes de la historia sudamericana.
El vínculo que San Martín construyó con la provincia trascendió además los años de preparación de la campaña. Su hija Mercedes nació en Mendoza y el Libertador proyectó instalarse definitivamente en estas tierras una vez finalizada su carrera militar.
Su intención era retirarse en su propiedad conocida como La Tebaida y llevar allí una vida alejada de los conflictos políticos y militares. Sin embargo, las disputas de la época terminaron modificando esos planes.
Según explicó Tripolone, San Martín mantuvo durante el resto de su vida un fuerte afecto hacia Mendoza y hacia la antigua región de Cuyo, que entonces comprendía también a San Juan y San Luis. Esa relación quedó reflejada en diferentes cartas escritas por el propio Libertador.
"Estoy en la inmortal provincia de Cuyo, donde todo se puede, donde todo se hace", recordó el historiador sobre una de las expresiones utilizadas por San Martín para referirse a la región.
También destacó otra frase atribuida al Libertador durante su campaña en Perú: "Denme tres Cuyos y yo libero toda América". Para Tripolone, esas palabras permiten dimensionar la confianza que San Martín tenía en la población que lo había acompañado durante la preparación del Ejército de los Andes.
La conformación del ejército demandó una movilización que atravesó prácticamente a toda la sociedad cuyana. En una primera etapa se reclutaron hombres de entre 15 y 45 años y posteriormente el rango se amplió, siempre que estuvieran en condiciones físicas de incorporarse.
La participación no quedó limitada a quienes integraron las tropas. Mujeres, adultos mayores y otros habitantes colaboraron en diferentes tareas necesarias para sostener al ejército.
Entre esas actividades estuvieron la preparación de alimentos, la confección de uniformes y abrigos, la elaboración de morriones utilizados por los soldados y el cuidado de animales en los corrales.
La magnitud logística fue considerable. El ejército debía trasladar a más de 5.000 personas a través de la Cordillera de los Andes, además de cerca de 10.000 mulas, unos 2.000 caballos y alrededor de 600 cabezas de ganado.
Ese movimiento requería garantizar alimentos, abrigo, transporte, cuidado de animales y distintos recursos indispensables para atravesar la alta montaña en un contexto de guerra.
Para Tripolone, esa dimensión permite comprender por qué San Martín reconoció durante toda su vida el aporte realizado por la población cuyana.
El historiador señaló que la figura de San Martín tiene una presencia particular en Mendoza y que la provincia conserva una relación con el Libertador diferente a la de otros puntos del país.
La realización de homenajes, actos, galas y actividades vinculadas con su figura cada 17 de agosto forma parte de esa identificación histórica. También permanecen sitios estrechamente relacionados con su paso por la provincia, como el Campo Histórico El Plumerillo y el Manzano Histórico.
San Martín es además una de las figuras militares argentinas con mayor reconocimiento internacional. Su estrategia continúa siendo estudiada en academias militares y su figura cuenta con monumentos y homenajes en distintos lugares del mundo.
Tripolone también puso el foco en la manera en que tradicionalmente se representa el Cruce de los Andes. La imagen de San Martín a caballo atravesando las montañas constituye apenas una parte de una operación mucho más compleja."
Los habitantes de Cuyo ya mantenían una relación habitual con la cordillera debido al comercio con Chile. Mendoza había pertenecido anteriormente a la Capitanía General de Chile y existían caminos, refugios y circuitos utilizados para cruzar hacia el otro lado de la montaña.
La dificultad de la campaña no estuvo solamente en atravesar la cordillera, sino en hacerlo con miles de hombres y animales, armamento, alimentos y todos los elementos necesarios para sostener un ejército en plena guerra.
La estrategia diseñada por San Martín contempló además dividir las tropas y avanzar de manera simultánea por seis pasos cordilleranos.
Las columnas se desplegaron sobre un frente de más de 700 kilómetros. Mientras algunas avanzaron por sectores ubicados al norte, incluso por La Rioja, otras lo hicieron hacia el sur, por la zona de Malargüe.
Este movimiento obligó a las fuerzas realistas a distribuir sus tropas ante la incertidumbre sobre el lugar desde donde llegaría el ataque principal. De esa manera, el Ejército de los Andes logró generar una ventaja estratégica antes de iniciar los principales enfrentamientos.
Para Tripolone, esa planificación es uno de los elementos que explican por qué San Martín continúa siendo reconocido por su capacidad militar y por qué el Cruce de los Andes sigue siendo analizado como una operación de enorme complejidad.
En el marco de las actividades por el 17 de agosto, el historiador informó además que este lunes, desde las 18, se realizará una charla abierta y gratuita en Planta Uno. La actividad forma parte de un ciclo de seis encuentros y contará con certificación del Ente Mendoza Turismo.