Mendoza Convenio

Regreso a Venezuela: IMPSA selló un acuerdo estratégico con Corpoelec para rehabilitar centrales hidroeléctricas clave

Con la presencia de la mandataria interina Delcy Rodríguez y el titular de la firma mendocina, Jorge Salcedo, se formalizó el contrato que le permitirá a la metalmecánica de Godoy Cruz volver al mercado venezolano tras años de parálisis.

Miercoles, 12 de Agosto de 2026

La emblemática empresa mendocina IMPSA dio un paso fundamental para reinsertarse en uno de sus escenarios internacionales más significativos de su historia. En un acto oficial transmitido por la televisión estatal de Venezuela, se formalizó este miércoles el adéndum al contrato celebrado entre la Corporación Eléctrica Nacional (Corpoelec) y la firma radicada en la provincia, ratificando el memorando de entendimiento rubricado el pasado 13 de junio.

La ceremonia contó con la presencia de la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, y el presidente de IMPSA, Jorge Salcedo. Del cónclave también formaron parte el ministro del Poder Popular para la Energía Eléctrica, Rolando Alcalá; el vicepresidente sectorial de Obras Públicas y Servicios, Juan José Ramírez, y el titular de Corpoelec, Juan Crisóstomo Fernández.

Los detalles técnicos del acuerdo y los plazos de ejecución

El convenio habilitará el inicio inmediato de las obras de rehabilitación y mantenimiento en las centrales hidroeléctricas Macagua y Tocoma, situadas en el complejo del Bajo Caroní (estado Bolívar). La meta central es elevar la capacidad de generación y aportar estabilidad al deteriorado Sistema Eléctrico Nacional (SEN) venezolano, actualmente atravesado por un pico histórico de demanda impulsado por altas temperaturas y un escenario de sequía.

El entendimiento contempla recuperar 672 MW en un plazo de 24 meses: 432 MW correspondientes a las Unidades 1 y 2 de Tocoma, y 240 MW de las Unidades 4, 5 y 6 de Macagua. Como primer hito operativo, se proyecta reactivar e incorporar 160 MW al sistema en apenas 90 días mediante la puesta en marcha de las unidades 5 y 6 de Macagua.

En paralelo, la compañía mendocina pondrá en marcha los trabajos civiles y electromecánicos destinados a acelerar la recuperación de Tocoma. El masterplan acordado con Corpoelec apunta a largo plazo a alcanzar hasta 2.640 MW combinados entre ambas centrales (2.160 MW en Tocoma y 480 MW en Macagua).

"Para nosotros es un voto de confianza muy importante que nos están dando y vamos a ejecutar este proyecto con la mayor eficiencia, con la mayor calidad y, sobre todo, con los más altos estándares de generación y tecnología que puede haber en el área hidroeléctrica", destacó Jorge Salcedo durante la presentación oficial.

Un vínculo con historia, esplendor y deudas del pasado

La vuelta operativa de la metalmecánica a territorio venezolano reabre un capítulo trascendental en la trayectoria de la compañía con base en Godoy Cruz. Durante las décadas del '90 y 2000, IMPSA se erigió como un faro de la tecnología industrial argentina, exportando turbinas y equipamiento de alta complejidad a distintos continentes en pugna directa con gigantes multinacionales.

Dentro de esa estrategia global, Venezuela representó un bastión fundamental. Bajo la administración del entonces presidente Hugo Chávez, el Estado caribeño impulsó un programa colosal de infraestructura sobre el río Caroní, adjudicándole a la firma mendocina contratos multimillonarios.

La obra de mayor magnitud fue la Central Hidroeléctrica Tocoma (Manuel Piar), que abarcaba la construcción de diez turbinas Kaplan de 223 megavatios, generadores y componentes electromecánicos por un monto total de 1.390 millones de dólares. A ello se sumó la modernización de la central Macagua I (tasada en 484 millones de dólares) y proyectos en los complejos José Antonio Páez y Uribante-Caparo.

Sin embargo, a partir de 2013, la sintonía comercial colapsó debido a los persistentes incumplimientos en los pagos de Corpoelec y la paralización de las certificaciones, un combo que asfixió las finanzas de la compañía. Aquel ahogo dejó a IMPSA con equipamiento finalizado sin poder entregar y millonarias deudas acumuladas, un traspié financiero que años más tarde la empujó a complejos procesos de reestructuración y a un cambio en su composición accionaria -marcado en febrero de 2025 por la primera privatización de la gestión de Javier Milei, con la venta del control al fondo estadounidense Industrial Acquisitions Fund (IAF), liderado por la firma texana Arc Energy-. Ahora, con este nuevo contrato, la firma busca reescribir su historia en tierras venezolanas.