Ante las bajas temperaturas previstas para este miércoles y jueves, la Provincia solicitó a los municipios intensificar los patrullajes preventivos. Se habilitaron cerca de 400 plazas en refugios, aunque el principal desafío sigue siendo la resistencia a los traslados.
El Gobierno de Mendoza activó un esquema especial de asistencia para proteger a las personas en situación de calle frente a la ola polar que impactará en la provincia entre el miércoles y el jueves. Como primera medida, el Ejecutivo provincial solicitó a los municipios que el personal de tránsito y los preventores intensifiquen las recorridas para detectar casos vulnerables y coordinar su inmediato traslado a los refugios habilitados.
Santiago Suárez, jefe de Gabinete del Ministerio de Gobierno, confirmó que los operativos especiales ya están en marcha y se mantendrán durante los días de frío extremo. La estrategia apunta a que los agentes municipales, por su presencia constante en la vía pública, actúen como un sistema de alerta temprana en conjunto con las áreas de Desarrollo Social.
"Muchas veces los preventores son quienes primero detectan a una persona en situación de calle porque conocen los sectores donde suelen permanecer o advierten cuando aparece alguien nuevo", detalló Suárez.
Con esta información en tiempo real, los equipos sociales buscan acercarse rápidamente para brindar contención y ofrecer el traslado a los albergues, para lo cual también se actualizó el relevamiento de casos existentes.
Actualmente, Mendoza cuenta con una red de alojamiento transitorio que combina recursos provinciales y municipales:
En caso de que un albergue agote su capacidad, las autoridades han establecido un protocolo de coordinación intermunicipal. Los equipos de Desarrollo Social derivarán a las personas hacia espacios con disponibilidad y, si el individuo proviene de otro departamento, se articulará con esa comuna para buscar una solución de fondo o contactar a sus familiares.
Los paradores no solo brindan una cama y comida, sino que operan bajo normas estrictas de convivencia. Al ingresar, a las personas se les realiza un control biométrico y rige la prohibición absoluta de consumir alcohol o drogas en el interior. Además de garantizar la higiene y el descanso nocturno, los dispositivos ofrecen actividades y capacitaciones laborales durante las mañanas, con el objetivo de fomentar la reinserción social de los alojados.