La Federación Económica de Mendoza cuestionó la resolución de la Secretaría de Agricultura y Ganadería que afecta el funcionamiento de la corporación. Aseguran que la medida, impulsada bajo la órbita del ministro Adolfo Sturzenegger, debilita un espacio clave de articulación público-privada con más de dos décadas de trayectoria.
La Federación Económica de Mendoza (FEM) emitió un duro comunicado en fuerte respaldo de la Corporación Vitivinícola Argentina (COVIAR). La entidad empresaria local advirtió que las recientes medidas oficiales dispuestas por el Gobierno nacional afectan severamente el funcionamiento operativo de la corporación y ponen en riesgo el entramado institucional que, desde hace más de dos décadas, sostiene la planificación estratégica y el desarrollo del sector vitivinícola en todo el país.
La federación cuestionó tanto la oportunidad como el criterio de la resolución adoptada por la Secretaría de Agricultura y Ganadería, bajo la órbita del ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger. Desde la FEM sostuvieron que debilitar a la COVIAR en el actual contexto productivo implica erosionar uno de los pocos espacios de articulación público-privada que ha demostrado capacidad real para construir consensos e implementar políticas de largo plazo, en una actividad económica donde la continuidad y la previsibilidad son factores centrales.
Instituida formalmente por la Ley Nacional 25.849, la COVIAR nació con el objetivo de coordinar de manera integrada las políticas de desarrollo del sector en las 18 provincias vitivinícolas de la Argentina. A lo largo de su trayectoria, la corporación ha liderado el Plan Estratégico Vitivinícola (PEVI), enfocándose en la promoción del vino argentino en los mercados globales, el posicionamiento del enoturismo, la incorporación de estándares de sostenibilidad, la asistencia técnica a los pequeños productores de la cadena y la generación de información estadística estratégica para la toma de decisiones.
Más allá de su rol técnico, la FEM destacó la participación activa del organismo en gestiones de alto impacto económico para Mendoza y la región. Entre ellas, ponderaron su intervención directa para lograr la eliminación de las retenciones a las exportaciones vitivinícolas, la mejora en el esquema de reintegros impositivos al comercio exterior, la defensa del mosto (jugo de uva concentrado) frente a las presiones comerciales en los mercados externos y la obtención de líneas de financiamiento internacional destinadas a programas de integración productiva para los sectores más vulnerables.
El pronunciamiento de la entidad empresaria mendocina no desconoce el delicado escenario que atraviesa la actividad. La FEM admitió que la vitivinicultura enfrenta una situación de complejidad estructural marcada por la pérdida de competitividad, los elevados costos de producción, las dificultades de acceso a nuevos mercados y el déficit en infraestructura logística. Sin embargo, remarcaron que la solución a estos problemas requiere respuestas coordinadas y que la COVIAR sigue siendo una herramienta indispensable para enfrentar estos desafíos, por lo que el debate no debería centrarse en desarticular los instrumentos institucionales existentes.
Finalmente, el reclamo de la FEM se inscribió en medio de la creciente tensión latente entre las políticas nacionales de ajuste del gasto público y las demandas de las economías regionales de las provincias, que buscan preservar el rol de los organismos sectoriales con fuerte capacidad de gestión y articulación territorial, tales como el INTA y el INTI. Para la federación, el fortalecimiento de los consensos y el sostenimiento de los ámbitos de coordinación sectorial continúan siendo condiciones indispensables para garantizar la paz social y el crecimiento productivo.