El 35% de los trabajadores mendocinos se encuentra en situación de inestabilidad laboral. Mientras sectores tradicionales como el comercio y la industria sufren la caída del consumo, el pluriempleo por necesidad se consolida como la principal estrategia de los hogares para llegar a fin de mes.
El mercado laboral en Mendoza atraviesa una transformación estructural marcada por el fenómeno del pluriempleo y una creciente presión sobre los trabajadores. Según los datos del tercer trimestre de 2025, la provincia se posiciona como una de las jurisdicciones con mayor inestabilidad económica para sus ocupados: el 15,4% de los trabajadores tiene más de un empleo (unas 117.333 personas), cifra que supera ampliamente el promedio nacional del 10,4%.
Esta realidad se complementa con un 19,7% de "ocupados demandantes", es decir, personas que tienen trabajo pero buscan activamente otro para mejorar sus ingresos. Al combinar ambos indicadores, se concluye que el 35,1% de la fuerza laboral mendocina se encuentra en una situación de vulnerabilidad o insuficiencia de ingresos.
Un relevamiento de la Federación Económica de Mendoza (FEM) y la consultora Demokratía destaca las tácticas que los hogares del Gran Mendoza están implementando para enfrentar la caída del poder adquisitivo:
Expertos como Juan Cepparo señalan que este fenómeno no es uniforme. Coexisten dos perfiles opuestos que plantean desafíos distintos para las empresas:
Esta dinámica genera riesgos de burnout (fatiga crónica) y una alta rotación de personal, lo que dificulta la planificación de las empresas y debilita el sentido de pertenencia de los empleados.
La situación para el sector empresario es compleja. El IAE Business School reporta que casi la mitad de las pymes evalúa reducir su personal, y un 41,9% ya lo hizo en el último semestre. Paradójicamente, el 70% de las empresas afirma tener dificultades para encontrar perfiles calificados, evidenciando un desajuste profundo entre lo que el mercado exige y la formación de la oferta laboral.
Finalmente, la desocupación en el Gran Mendoza ha mostrado señales de alerta, subiendo al 6,7% en el tercer trimestre de 2025. Esto representa a unas 35.000 personas sin empleo en un contexto de desaceleración de sectores tradicionalmente fuertes como el turismo y la industria, lo que obliga a una revisión urgente de las políticas de empleo y capacitación en la provincia.