El Ministerio de Salud desplegó atención médica, servicios sociales y trámites de identidad en el albergue La Merced de Ciudad.
En una entrevista de MNews Radio de El Observador Mendoza, la problemática de las personas en situación de calle volvió a ocupar el centro de la escena. No se trata de un tema nuevo, sino de una realidad que se repite desde hace años en Mendoza y que se vuelve más cruda con la llegada del frío.
Las postales son cotidianas: personas durmiendo en ingresos de edificios, en cajeros automáticos o en espacios públicos, atravesando noches de bajas temperaturas, mala alimentación y condiciones sanitarias precarias.
"En Mendoza se pone muy frío y hay gente que ha muerto por el frío".
En ese contexto, se desarrolló un operativo sanitario en la iglesia La Merced, coordinado por el área de salud de capital. La jornada incluyó la participación de equipos interdisciplinarios y tuvo como objetivo acercar servicios básicos a una población que muchas veces queda fuera del sistema.
Al frente del abordaje estuvo Cecilia Pagliarulo, quien detalló que se registraron alrededor de 160 ingresos. Las personas accedieron a controles médicos, vacunación, análisis clínicos, atención en salud mental y asesoramiento social y legal.
El operativo también contó con la intervención de la unidad Wapsi, especializada en atención integral, además de la participación de áreas de contingencia social, economía y municipios. La convocatoria se realizó principalmente a través del trabajo territorial y el boca en boca, en un vínculo ya establecido con parte de esta población.
La realidad, sin embargo, es heterogénea y compleja. No existe un perfil único de persona en situación de calle. Algunos tienen lugares donde dormir de forma ocasional, otros pasan el día sin trabajo ni contención, y muchos atraviesan problemáticas profundas vinculadas a la salud mental y las adicciones.
"No hay números exactos, pero las situaciones son muy variadas".
Entre los factores que empujan a esta realidad aparecen conflictos familiares, pérdida de empleo, procesos de depresión y largos períodos de exclusión social. En muchos casos, las propias condiciones dificultan la reinserción laboral y comunitaria, generando un círculo difícil de romper.
"Es un círculo vicioso del que cuesta salir".
A pesar de las dificultades, también se identifican redes de apoyo informales entre las propias personas en situación de calle, que se ayudan entre sí en lo cotidiano. Al mismo tiempo, algunos expresan la voluntad de cambiar su realidad y buscan asistencia para iniciar ese proceso.
El problema no solo impacta en quienes lo padecen directamente, sino también en la convivencia urbana. La falta de acceso a servicios básicos, como sanitarios, y situaciones vinculadas al consumo problemático generan tensiones en el espacio público.
"No hay que normalizar esta situación".
Desde el área sanitaria, el abordaje se plantea de manera integral, entendiendo que no existe una única causa ni una solución inmediata. Se trata de intervenir en múltiples dimensiones al mismo tiempo: salud, contención social, acceso al trabajo y acompañamiento sostenido.
"Todo tiene solución, pero es una problemática compleja".
Con la llegada del invierno, el desafío se intensifica. Las bajas temperaturas exponen aún más la vulnerabilidad de quienes viven en la calle, mientras los equipos de salud y asistencia intentan ampliar los dispositivos de contención.
El diagnóstico es claro: se trata de una realidad urgente, atravesada por múltiples factores, que requiere respuestas coordinadas y sostenidas en el tiempo. Una problemática que interpela no solo al Estado, sino a toda la sociedad.