Mendoza Protocolo

Mendoza lanza una guía de respuesta ante tiradores activos y amenazas de bomba en escuelas

Tras la ola de intimidaciones, el Gobierno provincial capacitó a docentes para actuar ante situaciones críticas. El nuevo protocolo prioriza el resguardo interno y faculta a la Policía a intervenir de inmediato sin esperar grupos especiales.

Lunes, 27 de Abril de 2026

A poco más de una semana de una preocupante ola de amenazas de tiroteos en establecimientos educativos, el Gobierno de Mendoza activó una guía de intervención que marca un cambio de paradigma en la seguridad escolar: los episodios ya no se abordarán como simples incidentes aislados, sino como delitos que requieren la actuación de fuerzas especializadas. 

Las capacitaciones, que comenzaron en los departamentos del Sur y se extenderán a todo el territorio provincial, buscan unificar criterios entre los ministerios de Educación, Seguridad, Salud y el Ministerio Público Fiscal para enfrentar escenarios que van desde hallazgos de explosivos hasta la presencia de un tirador activo o crisis emocionales graves.

Uno de los puntos más disruptivos del nuevo esquema, detallado por el jefe de las Fuerzas de Operaciones Especiales, Javier Ortiz Peñaloza, es la ruptura con la evacuación automática ante cualquier amenaza. Frente a la posibilidad de un agresor armado, la guía instruye a docentes y alumnos bajo la consigna de "huir, esconderse o luchar", priorizando el bloqueo de accesos y el silencio absoluto en lugar de la exposición en pasillos o patios. 

El especialista advirtió que los primeros cinco minutos son cruciales para salvar vidas y recomendó no utilizar los teléfonos para llamar al 911 hasta encontrarse en una zona de resguardo total, con el fin de evitar ser detectados por un atacante.

Para las fuerzas policiales, el cambio también es profundo: ante un tirador activo, el primer efectivo que arribe al lugar tiene la orden de ingresar y "neutralizar" la amenaza de inmediato, eliminando la vieja práctica de establecer perímetros y esperar la llegada de grupos de élite. 

En casos de amenazas de bomba anónimas, la evacuación tampoco será inmediata, ya que se realizará un análisis previo junto a especialistas para determinar la veracidad del llamado y evitar la parálisis innecesaria de la actividad escolar, reservando el abandono del edificio solo ante el hallazgo de un artefacto sospechoso o una detonación efectiva.

Finalmente, la guía contempla protocolos para disturbios externos, donde la prioridad será mantener a los estudiantes dentro de la escuela para protegerlos de conflictos en la vía pública, y un capítulo específico sobre intentos de suicidio en curso. En este último punto, se brindan herramientas de contención verbal para que los docentes puedan estabilizar al estudiante y ganar tiempo hasta la llegada de equipos profesionales. 

El plan prevé la realización de simulacros generales durante el segundo semestre en instituciones seleccionadas de cada zona, buscando que cada comunidad educativa adapte estas herramientas a la infraestructura y realidad de su propio edificio.