Los especialistas se sumarán a la marcha habitual de los jubilados.
La polémica medida del Gobierno provincial, que afectará a cientos de familias, continúa generando controversia tras conocerse que, a partir de julio, las clínicas privadas implementarán un nuevo protocolo en el que partos y cesáreas serán realizados exclusivamente por médicos de guardia.
Esta decisión ha provocado un rechazo unánime por parte de Obstetras Unidos de Mendoza (OBUM), la Federación Médica de Mendoza (FMM) y el Círculo Médico (CMM) y este miércoles los médicos de cabecera y sus pacientes se sumarán a la habitual marcha de los jubilados para repudiar la decisión.
La nueva reglamentación establece que el profesional que acompañó a la paciente durante todo el embarazo podrá estar presente, pero dejará de ser el responsable del procedimiento.
La medida cuenta con la adhesión de las principales instituciones privadas, como el Hospital Español, Italiano, Isabel de Hungría, Clínica de Cuyo, Santa María y Santa Clara.
El Gobierno fundamenta este cambio en la necesidad de reducir las tasas de cesáreas en el sector privado, que alcanzan un 78%, muy por encima del 15% máximo recomendado por la Organización Mundial de la Salud (OMS). Sin embargo, desde el sector médico aseguran que el método elegido carece de respaldo científico y vulnera derechos fundamentales.
En una entrevista realizada en Mnews Radio, por El Observador Mendoza, la presidenta de Obstetras Unidos de Mendoza (OBUM), la Dra. Florencia Forno, señaló que "el aumento de cesáreas es multifactorial" y remarcó que el proyecto oficial, tal como está planteado, no aborda de manera efectiva las razones de fondo.
Uno de los puntos más controvertidos es la propuesta de que los nacimientos sean atendidos por guardia y desde OBUM advierten que esta medida podría tener un efecto contrario al buscado.
"La mujer se encontraría con un profesional con el que no tiene vínculo, y eso puede jugar en contra", señaló Forno, destacando la importancia del acompañamiento personalizado durante todo el embarazo.
En relación a uno de los principales cuestionamientos sociales, la médica desmintió que exista un incentivo económico detrás de la elección de la cesárea.