El Gobierno nacional oficializó un programa de anticipos financieros por hasta $400.000 millones para 12 provincias, entre ellas Mendoza. La Provincia prevé solicitar $130.000 millones para afrontar compromisos de corto plazo y evitar financiamiento más caro en el mercado.
El Gobierno nacional oficializó este lunes un esquema de asistencia financiera por hasta $400.000 millones para doce provincias, en el marco de un programa de anticipos a cuenta de la coparticipación federal. La medida fue formalizada a través del Decreto 219/2026 y contempla a Mendoza entre las jurisdicciones alcanzadas.
En ese contexto, el ministro de Hacienda mendocino, Víctor Fayad, confirmó que la Provincia adherirá a la herramienta y que solicitará $130.000 millones. Desde la cartera económica provincial explicaron que el objetivo no es cubrir gastos corrientes, sino atender vencimientos de deuda de corto plazo con una tasa más conveniente que la del financiamiento privado.
El decreto no fija un monto cerrado para cada distrito, sino que delega esa definición en la Secretaría de Hacienda nacional, que deberá establecerlo según la capacidad de repago de cada provincia. En todos los casos, los fondos deberán devolverse dentro del ejercicio fiscal 2026 y devengarán una tasa fija nominal anual del 15%, con garantía de retención automática sobre recursos coparticipables.
La decisión de Mendoza se da en un escenario de menor holgura fiscal. Según datos citados por medios locales, la provincia viene registrando una caída real de los recursos coparticipables y busca combinar este anticipo con una futura colocación de deuda más larga para ordenar su perfil de pagos. En enero, Fayad ya había advertido que Mendoza necesitaba refinanciar alrededor de $450.000 millones en 2026 para evitar concentrar vencimientos en un solo año.
Con esta estrategia, el Ejecutivo provincial apuesta a ganar margen financiero sin comprometer presupuestos futuros más allá de este año. La administración de Alfredo Cornejo sostiene que el anticipo de coparticipación ofrece una salida más barata y flexible para atravesar un período de caída de recursos y alta exigencia en el calendario de deuda.