Los incendios se combaten de manera intensiva con un amplio despliegue de recursos humanos y técnicos.
En una entrevista a MNews Radio, El Observador Mendoza, el periodista de Chubut Pablo Marckszuc brindó un detallado informe sobre la crítica situación que atraviesa la Patagonia por los incendios forestales, que continúan activos pese a las lluvias registradas en los últimos días. El fuego no da tregua y ya consumió más de 35.000 hectáreas, con numerosas familias y viviendas afectadas en distintos puntos de la región.
Los incendios se combaten de manera intensiva con un amplio despliegue de recursos humanos y técnicos. En el operativo participan más de 500 brigadistas, con apoyo de más de 15 aeronaves, además de cuarteles de bomberos, organismos provinciales y nacionales, y vecinos que colaboran con equipamiento propio para contener el avance del fuego.
En la provincia de Chubut, el foco principal se concentra en la localidad de Cholila, dentro de la Comarca Andina, a unos 90 kilómetros al sur de El Bolsón. Allí se registran dos incendios de gran magnitud que avanzan simultáneamente desde el norte y el sur, generando un escenario de alta complejidad para la población y los equipos de emergencia.
Por un lado, el incendio de Puerto Patriada, iniciado el 5 de enero en la zona de Los Olivos, rodeó el lago, atravesó áreas montañosas y avanzó más de 50 kilómetros hacia el sur, alcanzando el ingreso norte a Cholila. En los últimos días, el fuego llegó hasta la Ruta Provincial 71, lo que obligó a realizar cortes preventivos en el principal acceso a la localidad.
Por otro lado, desde principios de diciembre se desarrolla otro incendio dentro del Parque Nacional Los Alerces, originado por la caída de un rayo en un sector de muy difícil acceso. Las condiciones de calor extremo, sequía prolongada y viento favorecieron un comportamiento explosivo del fuego, que avanzó por ambas márgenes del Lago Rivadavia, saliendo del parque nacional e ingresando a jurisdicción de Chubut, en la zona de Villa Lago Rivadavia, al sur de Cholila.
La localidad enfrenta un verdadero "efecto pinzas", con incendios activos tanto al norte como al sur.
Actualmente, el operativo se centra en resguardar la vida humana y proteger las viviendas. En las últimas horas no se registraron nuevas casas destruidas, aunque durante el fin de semana se perdió la vivienda de una familia histórica de la zona, junto con galpones y estructuras rurales vinculadas a la producción ganadera.
De manera preventiva, se realizaron evacuaciones temporales en sectores como Villa Lago Rivadavia. En este momento no rige una orden de evacuación obligatoria, pero sí un estado de alerta permanente, con especial atención en adultos mayores, niños y otros grupos vulnerables, a quienes se les recomienda no permanecer en las zonas de combate del fuego y seguir estrictamente las indicaciones de las autoridades.
Las condiciones climáticas continúan siendo un factor determinante. Durante la jornada anterior se registró una leve disminución en la intensidad del viento, luego de un fin de semana con ráfagas que permitieron al fuego avanzar hasta cuatro kilómetros en una hora, con frentes de cientos de metros de ancho. El viento se mantuvo entre 20 y 30 kilómetros por hora, característico de la salida de la cordillera hacia la meseta.
Las temperaturas descendieron durante la mañana, con registros cercanos a los 10 grados, lo que permitió un mayor despliegue temprano de los medios aéreos. Para las próximas horas se esperan lluvias leves, que no serían suficientes para extinguir el incendio, pero sí para mejorar las condiciones de trabajo de los brigadistas.
La región atraviesa una situación climática atípica, con varios días consecutivos de temperaturas superiores a los 30 grados, llegando incluso a 37 grados, sumado a niveles de humedad extremadamente bajos, que durante el día no superan el 10%. Este escenario incrementa el riesgo y dificulta las tareas de contención.
En este contexto, se refuerzan las tareas de prevención en zonas de interfase, con la limpieza de material combustible alrededor de las viviendas y la creación de anillos defensivos para reducir el impacto de las llamas.
Más de 35.000 hectáreas afectadas, 500 brigadistas y más de 15 aeronaves trabajan sin pausa para contener un fuego que, por ahora, no da tregua.