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Milton Kuret: "El consumo de vino está cayendo en el mercado local y en el internacional"

El titular de Bodegas Argentina analizó la situación actual de la industria vitivinícola en la provincia de Mendoza

Miercoles, 21 de Enero de 2026

En una entrevista brindada a MNews Radio  El Observador Mendoza, Milton Kuret, director ejecutivo de Bodegas de Argentina, analizó la situación actual de la industria vitivinícola en la provincia de Mendoza, uno de los principales motores de la economía regional y nacional. Una gran parte de las bodegas radicadas en la República Argentina se encuentran en territorio mendocino, lo que convierte a la actividad en un pilar productivo, exportador y generador de empleo. En este contexto, el sector atraviesa un escenario complejo marcado por la caída del consumo, la pérdida de rentabilidad y tensiones financieras en algunas empresas emblemáticas.

"El consumo de vino está cayendo tanto en el mercado local como en el internacional."

Según el análisis del sector, los volúmenes de venta muestran una tendencia descendente, influenciada por factores globales y locales. A nivel mundial se observa una disminución del consumo de alcohol en general y del vino en particular, impulsada por nuevas tendencias vinculadas a la salud, estilos de vida más sanos y cambios en los hábitos de consumo. En el mercado interno argentino, esta situación se agrava por la pérdida de poder adquisitivo, que lleva a los consumidores a priorizar productos de primera necesidad.

El vino, aunque forma parte de la canasta cultural argentina, no es considerado un bien esencial, lo que lo vuelve más sensible frente a los ajustes del gasto familiar. Además, el consumo continúa estando mayormente asociado a las comidas, lo que limita su presencia en otros momentos de consumo cotidiano.

"El vino es un producto elaborado, no se puede cambiar de un día para el otro."

Frente a este escenario, las bodegas vienen realizando un fuerte proceso de adaptación. A nivel global y local se observa una transformación en estilos, formatos y presentaciones: vinos en latas, envases más pequeños, cierres alternativos y propuestas más descontracturadas, especialmente orientadas a captar consumidores jóvenes y nuevos públicos. También se desarrollan vinos con menor graduación alcohólica e incluso sin alcohol, acompañando las nuevas demandas del mercado.

Sin embargo, la industria vitivinícola tiene una inercia productiva propia de su naturaleza agrícola. Los cambios en la demanda no pueden trasladarse de manera inmediata a la producción, lo que genera desajustes entre oferta, consumo y rentabilidad.

"Hoy producimos más vino del que los mercados pueden absorber."

En este marco aparece otro factor clave: la productividad de los viñedos. El aumento de costos, combinado con rendimientos bajos por hectárea, dificulta que muchas bodegas logren precios competitivos en los mercados. En Europa, esta situación derivó en políticas de reconversión profunda, incluyendo el arranque de viñedos y subsidios para reducir la sobreproducción. En Argentina, si bien se han implementado herramientas para redirigir uvas a otros usos, el sinceramiento estructural aún representa un desafío pendiente.

A pesar de las dificultades, Argentina continúa teniendo un amplio margen de crecimiento en el comercio internacional del vino. La participación del país en el mercado global sigue siendo reducida, lo que abre oportunidades siempre que se logre mayor competitividad, acceso a mercados y estabilidad macroeconómica.

En este contexto general se inscriben los casos recientes de bodegas emblemáticas como Norton y Bianchi, que enfrentan situaciones financieras particulares. Se trata de empresas con fuerte posicionamiento de marca y activos relevantes, tanto tangibles como intangibles, lo que abre expectativas de reestructuración y recuperación.

"La industria vitivinícola es resiliente y ya ha superado otras crisis."

El estrés financiero no afecta a todas las bodegas por igual. Los segmentos de precios medios y bajos resultan los más golpeados, mientras que los vinos de mayor valor muestran una mayor estabilidad en ventas. La disponibilidad de crédito a tasas bajas aparece como un factor clave para atravesar el ciclo, dado que se trata de una actividad con altos requerimientos de capital de trabajo.

En ese sentido, se destaca una línea de financiamiento articulada entre la provincia de Mendoza y el Banco Nación, orientada a la exportación de vino a granel. El objetivo es liberar stocks de cara a la cosecha y fortalecer la salida exportadora, con tasas en torno al 4,3% anual.

"El gran desafío de la industria está en la exportación y en los volúmenes."

Otro pilar estratégico para las bodegas mendocinas es el enoturismo, que en los últimos años se consolidó como una fuente complementaria de ingresos. La actividad evolucionó desde simples visitas guiadas hacia propuestas integrales que incluyen gastronomía, venta directa y alojamiento. Mendoza se posiciona así como un destino turístico internacional fuertemente asociado al vino.

El crecimiento del turismo enológico no solo fortalece la rentabilidad de las bodegas, sino que también impulsa la economía regional y refuerza la identidad vitivinícola de la provincia.

En un contexto de cambio profundo, la industria del vino en Mendoza enfrenta una etapa de redefinición, donde la competitividad, la adaptación al consumo y el acceso al financiamiento serán determinantes para superar la crisis y sentar las bases de una nueva etapa de crecimiento.