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"Hay focos activos y la emergencia no está contenida": el fuego sigue avanzando en Chile

La región del Biobío, en el sur de Chile, atraviesa una de las emergencias más graves del verano como consecuencia de los incendios forestales 

Martes, 20 de Enero de 2026

La región del Biobío, en el sur de Chile, atraviesa una de las emergencias más graves del verano como consecuencia de los incendios forestales que afectan a amplias zonas del país. El fuego ya consumió más de 26.000 hectáreas y mantiene 31 focos activos, según el último balance oficial entregado por las autoridades nacionales.

Las áreas más comprometidas dentro del Biobío son Penco, Lirquén, Punta de Parra y Tomé, aunque el impacto de los incendios también se extiende a otras regiones como La Araucanía y Ñuble, donde la situación continúa siendo crítica.

"La magnitud del desastre se refleja tanto en la pérdida de vidas humanas como en la destrucción de viviendas, servicios y patrimonio"

Víctimas fatales y tareas de identificación

Hasta el momento, se contabilizan 20 personas fallecidas como consecuencia directa de los incendios. El Servicio Médico Legal avanza con las tareas de identificación de las víctimas, mientras que el Ministerio Público despliega operativos para recolectar pruebas en las zonas arrasadas por el fuego. Estas acciones buscan determinar el origen de los incendios y descartar o confirmar la existencia de intencionalidad.

Las investigaciones se centran en establecer responsabilidades, ya que las autoridades reconocen que más del 90% de los incendios forestales tienen origen humano, ya sea por negligencia o por acciones deliberadas. En este contexto, se confirmó la detención de una persona en la región del Biobío, sorprendida mientras intentaba iniciar un foco de incendio en la zona de Penco.

Daños estructurales y pérdida patrimonial

El avance del fuego no solo afectó viviendas particulares, sino también infraestructura clave para las comunidades. En Punta de Parra, comuna de Tomé, se perdió por completo la única escuela del sector, que había sido reinaugurada recientemente, junto con un jardín infantil. En Lirquén, las llamas destruyeron una iglesia histórica construida en 1913, lo que representa una pérdida patrimonial significativa.

Además del impacto social y humano, los incendios golpean con fuerza a una región considerada uno de los principales pulmones verdes del sur de Chile, afectando ecosistemas forestales de alto valor ambiental.

"El daño no es solo material: se pierden vidas, identidad comunitaria y naturaleza"

Estado de catástrofe y medidas excepcionales

Ante la gravedad de la situación, el presidente Gabriel Boric decretó el estado de catástrofe en las regiones del Biobío y Ñuble. Esta medida permite un mayor despliegue de recursos y otorga facultades especiales a las Fuerzas Armadas para colaborar en el control de la emergencia y en la organización del territorio.

Actualmente, 75 aeronaves operan en distintas zonas del país para combatir el fuego desde el aire, complementando el trabajo de brigadistas y bomberos en tierra. También se establecieron toques de queda en sectores críticos como Lirquén y Penco, además del corte permanente del tránsito hacia Tomé, Penco y Lirquén, con el objetivo de evitar el llamado "turismo de emergencia" y facilitar el trabajo de los equipos de rescate.

El ingreso a estas áreas está restringido exclusivamente a residentes y servicios de emergencia, mientras continúan las tareas para contener los incendios y evitar nuevos focos.

La situación en el sur de Chile sigue siendo dinámica y de alta complejidad, con miles de evacuados, comunidades afectadas y un despliegue inédito de recursos para enfrentar una de las peores catástrofes ambientales de los últimos años.