El Departamento del Tesoro identificó maniobras para ocultar la identidad de barcos que trasladaban crudo iraní y facilitar sus operaciones pese a las restricciones internacionales
Estados Unidos anunció este miércoles nuevas sanciones contra personas y compañías radicadas en India, Turquía y Singapur por colaborar con las actividades comerciales del régimen iraní. Las medidas apuntan a una estructura internacional que permitió a embarcaciones vinculadas con Teherán transportar petróleo mediante identidades marítimas falsas y mecanismos destinados a esquivar las restricciones impuestas por Washington.
La decisión fue comunicada por el Departamento del Tesoro y forma parte de la denominada operación Economic Outcast, una iniciativa de la administración de Donald Trump orientada a reducir los ingresos que obtiene Irán mediante la comercialización de hidrocarburos. El objetivo es impedir que el régimen iraní utilice sus exportaciones petroleras para financiar sus operaciones militares y sostener su capacidad de actuación durante el conflicto con Estados Unidos.
La Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC), dependiente del Tesoro, identificó a cuatro ciudadanos indios: Suniel Kumar Sharma, Jaspreet Preeti Shahid, Ashwani Kumar Dhiman e Ishwinder Singh. Según la investigación estadounidense, Sharma y su esposa, Shahid, dirigían desde Chandigarh, en el norte de India, una estructura empresarial que proporcionaba servicios fraudulentos a buques sometidos a sanciones.
La Oficina de Control de Activos Extranjeros identificó a cuatro ciudadanos indios acusados de gestionar servicios marítimos fraudulentos
El organismo también señaló a Dhiman y Singh por su participación al frente de dos compañías relacionadas con las actividades investigadas. En total, el paquete incluyó a diez empresas, ocho registradas en India y otras dos vinculadas con Turquía y Singapur.
La acusación central sostiene que Sharma y Shahid construyeron una red internacional que simulaba representar a organismos oficiales de distintos países para facilitar la circulación de embarcaciones iraníes. Mediante documentación y certificaciones falsas, los involucrados habrían conseguido que determinados barcos operaran bajo pabellones y acreditaciones que no correspondían a sus verdaderos propietarios o responsables.
El Tesoro describió el mecanismo como una estructura de fraude marítimo con alcance internacional. De acuerdo con el comunicado, los responsables engañaron a autoridades regulatorias de distintas jurisdicciones para establecer supuestas administraciones de banderas y sociedades de clasificación naval.
La maniobra permitió a la denominada flota fantasma ocultar sus vínculos con Teherán y continuar con operaciones comerciales pese a las prohibiciones estadounidenses. Entre las embarcaciones beneficiadas figuraban algunas que actuaban en representación de las Fuerzas Armadas iraníes y de organizaciones aliadas del régimen.
La compañía turca Fugo Ground Services recibió sanciones por brindar apoyo continuado a la aviación de Irán
"Sus operaciones han proporcionado banderas y certificaciones falsas a buques sancionados involucrados en el transporte de petróleo iraní, incluidos aquellos que operan en nombre del Ejército iraní y sus aliados", señaló el Departamento del Tesoro.
Las certificaciones de bandera y clasificación permiten establecer la jurisdicción responsable de un barco y verificar que cumpla determinados requisitos de seguridad. Según Washington, las compañías investigadas facilitaron que embarcaciones sancionadas eludieran controles destinados a proteger a las tripulaciones y prevenir daños ambientales.
El paquete estadounidense incluyó además a Fugo Ground Services Inc., una empresa radicada en Turquía a la que el Tesoro atribuyó asistencia continuada al sector aeronáutico iraní, sometido a numerosas restricciones internacionales. La incorporación de esta firma amplía el alcance de las medidas más allá del comercio petrolero y apunta también a las estructuras que permiten sostener otras actividades estratégicas de Teherán.
La ofensiva económica de Washington se desarrolla en paralelo con el conflicto militar iniciado el 28 de febrero, cuando Trump ordenó ataques conjuntos con Israel contra objetivos iraníes. La guerra afectó el tránsito comercial por el estrecho de Ormuz, una vía marítima fundamental para el abastecimiento mundial de petróleo, y contribuyó a las tensiones sobre los precios internacionales de los combustibles.
La Casa Blanca sostiene que limitar los recursos financieros de Irán es una herramienta central para debilitar su capacidad militar y evitar que desarrolle armamento nuclear. El propio Trump defendió nuevamente la decisión de atacar al país y afirmó que repetiría la operación si tuviera que tomar otra vez esa determinación.