El presidente estadounidense atribuyó los disturbios al flujo migratorio y exigió clausurar pasos fronterizos "antes de que sea tarde". Las violentas protestas del sábado dejaron 1.800 detenidos, más de 500 policías heridos y 1.500 comercios dañados
La ola de violentas protestas que sacudió a Francia y dejó un saldo de 1.800 detenidos, comercios destruidos y edificios públicos incendiados provocó fuertes repercusiones internacionales, destacándose la tajante intervención del presidente estadounidense Donald Trump, quien vinculó directamente el caos con la inmigración y reclamó medidas urgentes a las autoridades europeas.
A través de su cuenta en la plataforma Truth Social, el mandatario norteamericano cuestionó con dureza la situación que atravesaban las principales ciudades francesas: "¡Francia está en llamas! La inmigración de personas procedentes de un mundo totalmente diferente, personas con odio en el corazón, ha destrozado ese país que en su día fue grande", escribió. En su mensaje, Trump fue contundente al exigir un giro en la política de seguridad del país europeo: "¡Cierren sus fronteras y tomen el control, antes de que sea demasiado tarde!".

"Solo buscan derribar nuestras instituciones", afirmó el presidente, quien además pidió respaldo para las fuerzas de seguridad tras los disturbios en varias ciudades
Las declaraciones del líder estadounidense se produjeron en el marco de una crisis de proporciones para el gobierno de Emmanuel Macron, desatada tras una masiva movilización nacional convocada para protestar contra la alta inflación, el costo de vida y el incremento en los precios de los combustibles vinculados a los conflictos en Oriente Medio. La marcha, que reunió a cientos de miles de personas, se vio desbordada por grupos de encapuchados que protagonizaron saqueos masivos de locales comerciales en París, Marsella y Burdeos, además de ataques incendiarios que destruyeron parcialmente el histórico ayuntamiento del siglo XIX en Limoges.
El saldo oficial de los disturbios incluyó 1.800 arrestos -con 855 detenciones registradas solo en la capital, una cifra récord-, más de 500 personas bajo custodia y 150 efectivos de las fuerzas de seguridad heridos. Mientras las autoridades francesas, encabezadas por el ministro del Interior Laurent Nuñez, y referentes políticos de distintos espacios abrieron un intenso debate interno sobre las responsabilidades de la violencia y la infiltración de grupos radicales, la fuerte advertencia de Trump reabrió el debate global sobre la seguridad interior y las políticas migratorias en el continente europeo.