El fundador de Mercado Libre cuestionó con dureza a Andy Burnham en redes sociales tras la difusión de un video oficial. Le reprochó haber asumido en Downing Street sin elecciones generales tras la salida de Keir Starmer y criticó su visión estatista y sindical.
El fundador y director ejecutivo de Mercado Libre, Marcos Galperín, protagonizó un fuerte cruce internacional en redes sociales al arremeter contra el primer ministro del Reino Unido, Andy Burnham. A través de su cuenta oficial en la plataforma X, el empresario argentino puso en tela de juicio la legitimidad de origen del mandatario laborista y cuestionó de plano su programa ideológico: "No fuiste elegido por el pueblo británico para liderarlos. Hackeaste el sistema para convertirte en primer ministro. No tenés la autoridad moral para liderar el país; tenés las ideas equivocadas".
La reacción del ejecutivo se produjo como respuesta a un video institucional en el que Burnham reivindicaba el legado de su padre y enaltecía las banderas históricas de la socialdemocracia británica. En su mensaje, el jefe de Gobierno definió su visión de país como "una unión de naciones que le dio al mundo los sindicatos, el movimiento cooperativo y el Servicio Nacional de Salud (NHS), un país de solidaridad y no de separación", relato que desató la inmediata réplica pública del empresario tecnológico sobre el rumbo económico de las islas.
El eje de la impugnación de Galperín apuntó de lleno a la vía institucional por la cual el líder laborista desembarcó en el número 10 de Downing Street. Burnham asumió la conducción del gobierno británico sin someterse a unas elecciones generales ni atravesar un proceso de votación interna, amparándose en los resortes del régimen parlamentario tras la renuncia forzada de Keir Starmer, quien dejó el poder acorralado por severas derrotas en los comicios legislativos locales.
Luego de haber ganado una banca en una elección parcial tras su paso como alcalde del Gran Mánchester, Burnham bloqueó cualquier disputa interna al reunir el respaldo explícito de 379 de los 403 parlamentarios laboristas —superando con amplitud el piso requerido de 81 firmas—, sumado a la adhesión de los sindicatos afiliados. Esta maniobra técnica clausuró la posibilidad de que otros contendientes se inscribieran en la carrera partidaria, permitiendo que fuera proclamado de forma automática como líder partidario y jefe de Estado sin necesidad de convalidar su mandato mediante el voto popular de la ciudadanía británica.