El Consejo de Seguridad realiza una votación secreta clave para suceder a António Guterres. El argentino Rafael Grossi cuenta con el respaldo de Estados Unidos y Francia, mientras que China y Rusia impulsan una candidatura femenina.
El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas celebra este martes en Nueva York su cuarta ronda de votación para definir quién sucederá a António Guterres en la Secretaría General del organismo internacional. La compulsa diplomática llega precedida por la reciente cumbre entre Donald Trump y Xi Jinping en Washington, un cónclave bilateral que finalizó sin acuerdos respecto a la conducción de la ONU y que mantiene trabada la definición por la falta de sintonía entre los miembros permanentes con poder de veto.
En el tablero de postulantes, la pulseada enfrenta dos bloques geopolíticos definidos. La Casa Blanca promueve la designación del diplomático argentino Rafael Grossi, actual director general del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), con el acompañamiento de Francia y gestiones abiertas para evitar un veto del Reino Unido. En contraposición, China y Rusia —respaldadas por la postura de los países miembros del bloque BRICS— presionan para que el máximo cargo recaiga por primera vez en la historia en una mujer, concentrando sus preferencias en la costarricense Rebeca Grynspan (titular de la UNCTAD) y la embajadora guyanesa Carolyn Rodrigues-Birkett.
El mecanismo de votación preliminar, instrumentado mediante boletas secretas con las categorías de respaldo (Encouraged), rechazo (Discouraged) y abstención (No Opinion), expone una paridad compleja. En la ronda del pasado 18 de septiembre, Grynspan sumó 9 votos a favor, 5 en contra y 1 abstención; Rodrigues-Birkett acumuló 8 respaldos y 6 objeciones; mientras que Grossi reunió 5 adhesiones, 8 rechazos y 2 abstenciones. Por su parte, el diplomático ugandés Olara Otunnu obtuvo 5 apoyos, perfilándose como una eventual alternativa de consenso para el continente africano tras la caída definitiva de la postulación de la expresidenta chilena Michelle Bachelet.
La atención de las delegaciones se focaliza en el accionar del P5, el selecto grupo de potencias fundadoras (Estados Unidos, China, Rusia, Francia y el Reino Unido) que detenta la potestad de vetar cualquier postulación. Las dudas giran en torno a la posición británica frente a la nacionalidad de Grossi y al margen de bloqueo que Washington podría ejercer sobre las opciones promovidas por Pekín. Sin un entendimiento directo entre las superpotencias, la sesión secreta de esta tarde se perfila como un nuevo test de desgaste y medición de lealtades diplomáticas.