En la antesala de los comicios, el diputado remarcó que buscarán negociar un acuerdo de libre comercio con Estados Unidos e integrarse al Escudo de las Américas. Además, anticipó una sintonía directa con Javier Milei en la región.
En la cuenta regresiva hacia las elecciones presidenciales en Brasil, Eduardo Bolsonaro, una de las figuras centrales de la campaña de su hermano Flávio Bolsonaro, aseguró que la candidatura del senador conservador experimenta un crecimiento sostenido que le permitiría imponerse a Luiz Inácio Lula da Silva en la primera vuelta electoral mediante la tracción del voto útil. En declaraciones periodísticas desde Washington, el dirigente analizó el tramo decisivo de la contienda y trazó las líneas centrales de un eventual gobierno.
Uno de los ejes destacados del mensaje de cara a la región reside en la inmediata recomposición de los vínculos bilaterales con la Argentina, tras el distanciamiento ideológico entre la actual administración de Brasilia y la gestión de Javier Milei. Según anticipó Bolsonaro, una victoria de su espacio derivará en un canal de diálogo directo con la Casa Rosada, sumado a un respaldo explícito al reclamo de soberanía sobre las Islas Malvinas y una acción coordinada en el plano diplomático continental.
En materia de inserción global, el referente opositor detalló que la estrategia exterior de Flávio Bolsonaro priorizará una estrecha alianza con los Estados Unidos, promoviendo negociaciones para sellar un acuerdo de libre comercio bilateral que permita remover aranceles extraordinarios, en sintonía con las conversaciones mantenidas recientemente con Donald Trump y Marco Rubio. En esa misma línea, adelantó la decisión de adherir a la iniciativa regional del Escudo de las Américas y planteó la posibilidad concreta de retirar a Brasil del bloque de los BRICS, al caracterizarlo como una estructura concebida para confrontar con Washington.
En el plano doméstico, el legislador defendió la polarización política como una disputa nítida entre proyectos antagónicos, prometiendo una profunda desregulación económica, rebaja de impuestos y reducción de ministerios frente a la estructura estatal del oficialismo. Al mismo tiempo, reiteró sus reparos sobre la transparencia de las urnas electrónicas, aunque evaluó que la actual conformación del Tribunal Superior Electoral (TSE) brinda un marco institucional más equilibrado para la supervisión de las elecciones de este domingo.