Terry Cole aseguró que el Departamento de Justicia detectó complicidad de dirigentes de alto nivel con el CJNG y el Cártel de Sinaloa, remarcó el contacto diario con Omar García Harfuch y afirmó que acatarán cualquier orden ejecutiva sobre operaciones en territorio extranjero.
El director de la Administración para el Control de Drogas (DEA) de Estados Unidos, Terry Cole, lanzó una severa acusación contra la clase política mexicana al afirmar que altos funcionarios de la administración pública mantienen vínculos directos y de cooperación operativa con las principales organizaciones del crimen organizado. Durante una entrevista televisiva concedida a la cadena Univisión, el jefe de la agencia antidrogas estadounidense aseguró que los expedientes judiciales más recientes tramitados por el Departamento de Justicia evidencian de manera categórica los niveles de corrupción gubernamental que operan en México.
En ese sentido, Cole reveló que las agencias federales estadounidenses ya tomaron contacto formal para advertir a los presuntos implicados sobre las investigaciones abiertas en su contra. "En la acusación que se acaba de hacer pública, se ve la corrupción gubernamental en México con altos funcionarios de alto nivel que trabajan directamente con los cárteles. Hace dos semanas, pusimos en aviso a esos mismos funcionarios que actualmente están trabajando con el CJNG", sentenció el funcionario, en un contexto en el que Washington intensifica el escrutinio sobre dirigentes locales, tal como ocurrió previamente con los señalamientos judiciales hacia el gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, y otros integrantes de su gabinete por presuntas conexiones con el Cártel de Sinaloa.
A pesar del tono crítico respecto a la corrupción estatal, el titular de la DEA ponderó el nivel de coordinación técnica y el trabajo conjunto que mantiene con el titular de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC) de México, Omar García Harfuch. Cole explicó que el diálogo con su contraparte es permanente y abarca no solo el intercambio sistemático de informes de inteligencia sobre organizaciones consideradas terroristas por la Casa Blanca, sino también el respaldo logístico en procedimientos y operativos desplegados en territorio mexicano.
No obstante, al ser consultado de forma explícita sobre la posibilidad de que tropas o agencias estadounidenses lleven adelante intervenciones unilaterales en suelo mexicano sin el aval de las autoridades locales, el director de la DEA no descartó esa vía y dejó la determinación en manos de la Casa Blanca. "Tendría que remitirlo al presidente de Estados Unidos respecto a eso. Tomamos órdenes del presidente de Estados Unidos. Cualesquiera que sean sus órdenes, las ejecutaremos", remarcó Cole, alineándose con la postura de máxima presión y combate frontal impulsada por la administración de Donald Trump.
El jefe de la DEA ratificó que el gobierno de Estados Unidos no cederá en su estrategia de descabezamiento de las estructuras de mando, haciendo foco en los cabecillas de Los Chapitos y en Juan Carlos Valencia, figura clave del Cártel Jalisco Nueva Generación. En su análisis, destacó que la condena a cadena perpetua que ya cumplen fundadores históricos como Joaquín "El Chapo" Guzmán e Ismael "El Mayo" Zambada demuestra la efectividad de la persecución penal en los tribunales federales, anticipando un desenlace similar para los nuevos liderazgos criminales.
Asimismo, Cole trajo al presente el histórico caso del agente especial Enrique "Kiki" Camarena, asesinado en febrero de 1985, para ilustrar el compromiso institucional de la DEA de perseguir a los responsables materiales e intelectuales sin importar el paso del tiempo, subrayando los procesos abiertos contra Rafael Caro Quintero. El funcionario concluyó que la combinación entre la presión penal de Washington y el incremento de los operativos de seguridad en estados como Sinaloa y Jalisco resultará determinante para desarticular el poderío logístico y financiero del narcotráfico transnacional.