Un funcionario libanés desmintió las versiones periodísticas que indicaban un consenso entre Beirut e Israel respecto a la nómina de países encargados de desplegar tropas para supervisar el desarme de Hezbolá.
El Gobierno de Líbano rechazó de forma categórica haber alcanzado un entendimiento previo con Israel respecto a una lista reducida de naciones habilitadas para enviar contingentes militares al país. El objetivo de dicho despliegue internacional, contemplado dentro de los marcos de negociación bilateral, apuntaba a verificar sobre el terreno el desarme del grupo militante Hezbolá.
La aclaración oficial surge tras versiones que señalaban a Gran Bretaña, Italia, Suiza e Indonesia como los potenciales integrantes de este mecanismo de supervisión. Un representante del Ejecutivo libanés ratificó que no existe un consenso definitivo sobre la nómina de países y remarcó que Beirut mantiene canales de diálogo abiertos con la administración de Estados Unidos para definir los términos del proceso.
El marco normativo bajo discusión se desprende de un entendimiento promovido por la diplomacia estadounidense el pasado 26 de junio. Dicho esquema vincula la retirada progresiva de las fuerzas militares israelíes del sur del territorio libanés a la "desmilitarización verificada" de todas las organizaciones armadas irregulares a cargo del propio ejército libanés. Sin embargo, la cúpula de Hezbolá -fuerza que no formó parte del pacto- ha rechazado categóricamente la posibilidad de entregar su armamento.
Desde el Departamento de Estado de EE. UU. confirmaron que durante una serie de encuentros trilaterales celebrados recientemente en Roma se abordaron los criterios de evaluación externa para las operaciones de despeje de las fuerzas armadas locales. Pese a las conversaciones, la definición sobre la composición y el mandato de la fuerza multinacional de control continúa siendo el eje central de las negociaciones en la región.