El Hospital Universitario del Valle Evaristo García, de Cali, resultó muy afectado por el terremoto.El 50% de la infraestructura quedó afectada y buscan a 10 personas.
La calurosa Cali, en el valle de Cauca, quedó dividida por el terremoto de 7,4 grados en la escala Richter que hizo temblar a Colombia el lunes a la mañana. En el lado norte de la ciudad de dos millones de habitantes, ciclistas practican en la autopista de tres carriles que lleva al aeropuerto y los comercios funcionan de forma habitual. En el lado sur, en cambio, se ven cintas amarillas de peligro que rodean viviendas y comercios, escombros en algunas veredas, militares y rescatistas que trabajan sobre las ruinas de lo que fueron edificios.
Cuando apenas habían pasado 27 horas del terremoto, los medios de comunicación ya publicaban las fotos de las personas desaparecidas, mientras que en las radios empezaron a leer los listados con personas fallecidas. La lectura fue pausada y por ciudad.
A esa misma hora de la difusión de listados, las 10.43 del martes, hubo una nueva réplica. Fue de 3,8 en San José del Palmar. Se sintió en Cali, sonaron alarmas sísmicas de comercios, hoteles y edificios. Hasta el mismo lunes a la noche, Servicio Geológico Colombiano (SGC) detectó 47 réplicas, la mayor de 4,8.
El nuevo movimiento en la tierra fue cuando la ciudad se había reavivado. Durante la noche el alcalde de Cali ordenó el toque de queda por temor a saqueos y hasta las seis de la mañana no podían circular vehículos particulares. El mismo alcalde militarizó algunos barrios y pidió colaboración de la población. Vecinos de Cali aseguran que se cumplió con la directriz.

Un médico mendocino deberá pagar una fuerte multa tras quedar con su camioneta enterrada en la Pampa del Leoncito. El juez de Paz de Calingasta confirmó la sanción y la retención del vehículo, mientras técnicos evalúan cómo retirarlo sin dañar el suelo.
Ya al mediodía, los de 32 grados se hicieron sentir, en especial en la zona más afectada. La Alcaldía de Cali liberó la restricción de "pico y placa" por la que algunos días de la semana hay vehículos particulares impedidos de circular por el número final de su patente. Ahora el movimiento es incesante, en especial del lado sur, donde se ve automovilistas cargados con donaciones. Todos se dirigen a la Plazoleta Jairo Varela, donde el Estado local fijo el punto de acopio.
El nuevo presidente colombiano, Abelardo de la Espriella visitó Pereira, una de las zonas más afectadas y dio el parte con la última información: de forma oficial habla de 181 víctimas fatales, 2595 heridos y 195 desaparecidos, a lo que suma 1.136 viviendas destruidas y 48 edificios colapsados. Sin embargo, de forma extra oficial contabilizan 240 muertos, más de 2000 heridos y 195 desaparecidos.
Es inevitable el contraste con la situación en La Guaira, Venezuela, donde la falta de información y la ausencia del Estado que sucedieron a la tragedia marcaron el pulso de los días posteriores en la búsqueda de sobrevivientes. Uno de los focos que intentan intentan ordenar en Colombia es el mismo aluvión de solidaridad que movilizó a Venezuela. Pero quieren evitar la saturación.
Uno de los puntos que pide frenar las donaciones es el Hospital Universitario del Valle Evaristo García, una institución de salud de alta complejidad que tiene afectadas las mitad de sus instalaciones y no puede recibir heridos por el terremoto.
"El sismo nos afectó al 45% de la infraestructura de este hospital público. Tenemos 450 camas para hospitalización y más de 120 para cuidado crítico. Tenemos pediatría, ginecología. Hoy, cualquier situación de emergencia crítica no la podemos abordar", sostiene John Sandoval, médico coordinador área urgencias, ante la consulta de Clarín.
En la mañana del lunes, cuando empezó a sacudirse el hospital, sacaron a los pacientes afuera. Cuando pasó el temblor armaron carpas con especialidad, que todavía atienden pacientes. Muchos ya pudieron ingresar a las zonas habilitadas del hospital, pero hay partes que quedaron inutilizadas.
"Con ayuda de la Policía, el Ejército, Cruz Roja, Bomberos y la Brigada interna del Hospital mudamos todo el hospital entero a tiendas de campaña que armamos dentro del predio. En ginecología y obstetricia contamos con lo necesario para hacer la atención. Desde el terremoto hemos tenido partos y cesáreas, de hecho han nacido gemelos en quirófano y atendimos un parto en la zona externa", apunta María José Gutiérrez, auxiliar de enfermería, desde una de las tiendas de campaña.
Fuente: TN.com