Marcharon bajo el lema "Ceuta no se rinde" y acusaron de "abandono" a la administración de Pedro Sánchez
Convocada bajo el lema "Basta ya, Ceuta no se rinde" por las comunidades cristiana, musulmana, hebrea e hindú y la Federación Provincial de Asociaciones de Vecinos de Ceuta, la movilización expresó el descontento y la preocupación de los habitantes ante la presión migratoria y sus consecuencias para la ciudad.
Según consignaron medios españoles, durante la concentración, que duró aproximadamente una hora, algunos manifestantes interrumpieron un intento de realizar un minuto de silencio por los migrantes muertos, entonaron el himno autonómico y reclamaron la renuncia del presidente del gobierno español, Pedro Sánchez.
"Ceuta no se vende. Ceuta es España", corearon algunos manifestantes -según reconstruyó el diario español El País-, mientras otros gritaban "¡Sánchez, dimisión!".
Asimismo, los manifestantes -que la Policía Nacional cifró en 5000- exigieron la intervención de las autoridades competentes en la crisis migratoria de la ciudad.
En un comunicado, los organizadores desvincularon la marcha de cualquier partido político y apelaron a la unidad nacional para enfrentar la situación. En la misma línea, el presidente de Ceuta, Juan Vivas, respaldó la convocatoria "para poner de manifiesto que los ceutíes no se rinden". "Vamos a salir adelante", afirmó.
"Somos ceutíes. Somos españoles. Y defendemos nuestra españolidad desde la unidad, desde la convivencia y desde el respeto mutuo", detalló el manifiesto, según consignó el diario El País, que accedió al texto interreligioso.
"Frente al miedo, respondemos con serenidad. Frente a la incertidumbre, respondemos con unidad. Ceuta atraviesa una situación extraordinariamente crítica. Hemos sufrido una violación de la integridad territorial", se afirmó en el texto, en el que, además, se pidió "una respuesta inmediata, decidida y proporcionada por parte de las autoridades competentes" ante "la presión migratoria, las necesidades de atención humanitaria y de seguridad".
Las autoridades españolas estimaron que alrededor de 80.000 personas ingresaron a la ciudad durante el último cruce masivo, ocurrido el 30 de julio. Desde entonces, fueron recuperados 142 cuerpos de migrantes que murieron ahogados en el Mediterráneo.
La tensión diplomática entre Madrid y Roma alcanzó uno de sus puntos más álgidos tras el desborde migratorio en Ceuta, que derivó en un fuerte intercambio de acusaciones y en nuevas medidas de control fronterizo.
La tensión bilateral comenzó cuando el gobierno italiano suspendió el acuerdo de libre paso con España. En respuesta, la administración de Pedro Sánchez restableció durante 30 días los controles aéreos y marítimos para los viajeros procedentes de Italia. La medida provocó la reacción inmediata del ministro de Asuntos Exteriores italiano, Antonio Tajani, quien calificó la disposición de "desproporcionada" y la consideró una "represalia" de la Moncloa.