La inseguridad y el déficit fiscal serán los grandes desafíos de su gobierno.
Abelardo de la Espriella asumirá este viernes como nuevo presidente de Colombia, en una ceremonia que tendrá entre sus invitados a Javier Milei y que estará marcada por un fuerte operativo de seguridad ante las advertencias por posibles atentados. Su llegada al poder representa además un cambio de rumbo político después de cuatro años de gobierno de Gustavo Petro.
A diferencia de las tradicionales ceremonias realizadas en Bogotá, la asunción tendrá lugar en Cali. La elección de la ciudad forma parte de la intención del nuevo gobierno de impulsar una mayor descentralización política. El acto se realizará en la Arena USC de la Universidad Santiago de Cali y contará con un despliegue de alrededor de 11.000 efectivos de distintas fuerzas.
De la Espriella, abogado de 48 años, llega a la Presidencia después de imponerse en el balotaje del 21 de junio frente a Iván Cepeda por una diferencia inferior a un punto. Entre ambos candidatos hubo aproximadamente 200.000 votos de distancia sobre más de 25 millones contabilizados.
Petro no participará de la ceremonia. El mandatario saliente cuestionó el resultado electoral y sostuvo que existieron irregularidades en el proceso que terminó con la victoria de De la Espriella.
El cambio de gobierno se produce en un escenario complejo para Colombia. El nuevo mandatario deberá afrontar desde el comienzo problemas vinculados con la seguridad, la situación fiscal, el sistema sanitario y el abastecimiento energético. A esto se suma la necesidad de construir acuerdos políticos debido a que no contará con mayoría propia en el Congreso.
La gobernabilidad será uno de los primeros desafíos. El Pacto Histórico, espacio político de Petro, conserva una importante representación legislativa. Frente a ese escenario, De la Espriella comenzó a construir acuerdos con sectores como Centro Democrático, Salvación Nacional, el Partido Conservador, la U y Cambio Radical. El objetivo será ampliar esa base para conseguir los votos necesarios para avanzar con su programa.
Otro de los principales problemas será la seguridad. Colombia atraviesa un crecimiento de la actividad de organizaciones guerrilleras y criminales. El Ejército de Liberación Nacional, las disidencias de las FARC y el Clan del Golfo mantienen presencia en distintas regiones del país.
Durante la campaña, De la Espriella cuestionó la política de "Paz Total" impulsada por Petro y prometió endurecer la estrategia contra los grupos armados. Incluso estableció un plazo para que las organizaciones ilegales avancen hacia su sometimiento al Estado y anticipó que no ofrecerá las mismas condiciones de negociación implementadas por la administración saliente.
Su política de seguridad tendrá como una de sus referencias al modelo aplicado por Nayib Bukele en El Salvador. El futuro mandatario colombiano manifestó en diferentes oportunidades su intención de adoptar una estrategia de "mano dura" contra el crimen organizado.
La situación de las cuentas públicas será otro punto central de la nueva administración. Colombia cerró 2025 con un déficit fiscal equivalente al 6,4% del PBI y la deuda pública alcanzó aproximadamente el 60,5%. Las estimaciones mencionadas por especialistas anticipan además que el desequilibrio fiscal podría profundizarse durante 2026.
De la Espriella, quien ha expresado coincidencias con algunas de las políticas económicas impulsadas por Milei en Argentina, anticipó durante la campaña un programa de reducción del gasto público. Su propuesta contempla disminuirlo hasta un 40% durante su mandato.
A este escenario se suma la crisis del sistema sanitario colombiano. Las dificultades financieras provocaron problemas en el suministro de medicamentos, demoras para acceder a consultas y cirugías y complicaciones económicas para aseguradoras y prestadores de servicios médicos.
Finalmente, el próximo gobierno deberá enfrentar el impacto de las condiciones climáticas sobre el sistema energético. La dependencia de Colombia de la generación hidroeléctrica aumenta la preocupación ante posibles períodos de sequía asociados al fenómeno de El Niño, mientras las fluctuaciones internacionales de los precios del petróleo y el gas agregan otro factor de incertidumbre.
Con estos desafíos sobre la mesa, De la Espriella iniciará este viernes una nueva etapa política en Colombia, con un gobierno que buscará diferenciarse de la gestión de Petro y que tendrá como primeras pruebas la construcción de una mayoría legislativa, la respuesta frente a la inseguridad y el ordenamiento de las cuentas públicas.