Dos funcionarios se quitaron la vida y dos lo intentaron en un periodo de siete meses
La burocracia gubernamental francesa ha vivido dos años de gran estrés desde la polémica disolución de la Asamblea Nacional, en junio del 2024. Ello no debería justificar, sin embargo, que haya habido dos suicidios y dos tentativas -en un periodo de siete meses- entre los funcionarios que trabajan para el actual primer ministro, Sébastien Lecornu. De ahí que la fiscalía de París haya abierto una investigación, secundada por otra a nivel interno en el palacio de Matignon.
Los hechos han sido revelados este lunes por la emisora pública France Inter. La justicia se activó en junio a raíz de la denuncia presentada por Laura (nombre ficticio, para preservar su anonimato). Esta veterana funcionaria intentó tirarse a las vías del tren, en abril, pero una persona que estaba en el andén se lo impidió en el último momento. Hacía meses que había hecho el testamento y preparado su entierro.
Según su abogada, la suicida frustrada, asignada al servicio de correspondencia del primer ministro, se había sentido invisibilizada en su trabajo, sin que la invitaran ya a las reuniones, con su nombre fuera del organigrama y gestos aún peores como burlas. No soportó este acoso moral y humillación después de decenios de vida laboral. Laura decidió presentar la denuncia en virtud del artículo 40 del código de procedimiento penal, que prevé que cualquier funcionario que tenga conocimiento de un delito informe al procurador de la República.

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El 6 de octubre del 2025, otra mujer, agente de la Dirección de Información Legal y Administrativa, intentó seccionarse la garganta con un cutter en su puesto de trabajo. Seis meses después, un funcionario del Servicio General para la Inversión se suicidó en su casa mientras teletrabajaba. Fue después de una airada discusión con su jefe sobre el robo de pequeñas botellas de licores. Unos días más tarde, un funcionario del Secretariado General del Gobierno se tiró a la vía del tren en Val-d"Oise, cerca de París. Sufría mucho estrés por la reorganización en su departamento y había estado a menudo de baja laboral. Lo conocía bien Laura, la funcionaria que puso finalmente la denuncia. Había avisado de sus intenciones en un correo.
Los Servicios del Primer Ministro (SPM) son una enorme maquinaria administrativa que trabaja en la sombra pero cuya labor es esencial para el funcionamiento del Estado y su continuidad cuando hay cambios en la cúpula. Es lo que en Italia, otro país tradicionalmente muy inestable, se denomina sottogoverno. El SPM engloba un cincuentena de secretariados generales, direcciones, misiones, además de organismos independientes como el Defensor de Derechos o la Alta Autoridad para la Transparencia Pública.
Aunque no puede determinarse una relación causa-efecto, sería lógico deducir que la inestabilidad política desde junio del 2024 haya contribuido al malestar de los funcionarios, por los continuos cambios de los responsables y de los criterios. La inesperada decisión de Macron, el 9 de junio del 2024, de convocar elecciones legislativas anticipadas, como respuesta al mal resultado de sus correligionarios en las europeas y del auge de la extrema derecha, fue muy criticada desde todos los ámbitos. Empujó al país casi hasta el caos, por ingobernable. Se sucedieron cuatro primeros ministros: Gabriel Attal, Michel Barnier, François Bayrou y Sébastien Lecornu.
La lista se detuvo finalmente porque el país no podía ya permitírselo, ante el riesgo financiero, y porque la vista está puesta en las presidenciales del 18 de abril y 2 de mayo del año que viene, unos comicios a los que seguirán probablemente otras legislativas y que no garantizan en absoluto estabilidad política ni condiciones tranquilas para los funcionarios gubernamentales.