La fiscalía del Reino Unido formalizó las acusaciones contra Paul Gadd por delitos cometidos contra una niña entre 1978 y 1981. El exícono del pop británico se encuentra actualmente en prisión cumpliendo una condena por abusos previos.
La Fiscalía de la Corona británica (CPS) oficializó este jueves una nueva serie de cargos penales de extrema gravedad contra el exmúsico Paul Gadd, conocido a nivel internacional por su antiguo nombre artístico de Gary Glitter. Las autoridades judiciales imputaron formalmente al exícono del pop por el delito de relaciones sexuales ilegales con una niña menor de 13 años de edad, sumando además tres cargos adicionales por agresión indecente contra una menor de 14 años.
La radicación del nuevo expediente judicial se sustenta en una denuncia formal presentada de manera reciente por una mujer adulta. La parte querellante describió un prolongado escenario de abusos sistemáticos sufridos durante su infancia, situando cronológicamente los ataques dentro de un período temporal que abarca desde el año 1978 hasta 1981.
A sus 82 años, la antigua figura del movimiento cultural "glam-rock" de la década de 1970 acumula un extenso e ininterrumpido prontuario de reincidencia vinculado con delitos sexuales infantiles en diversos continentes. Su primer arresto de alto impacto mediático se remonta al año 1999, cuando los tribunales británicos lo sentenciaron a prisión tras ser hallado culpable por la posesión de material de pornografía infantil.
Tras recuperar la libertad ambulatoria, Gadd decidió mudar su lugar de residencia hacia Camboya, país del cual terminó siendo expulsado y deportado por las autoridades migratorias en el año 2002 bajo sospechas fundadas de mantener conductas delictivas de índole sexual.
Poco tiempo después, la Justicia de Vietnam dictó una sentencia formal de cuatro años de reclusión efectiva en su contra, tras comprobarse su culpabilidad en la comisión de actos obscenos agravados contra dos niñas de 10 y 11 años de edad. Una vez agotada esa pena en el sudeste asiático, el músico regresó a su país de origen.
En el año 2015, los tribunales británicos volvieron a sentenciarlo a una condena de 16 años de prisión efectiva tras probarse su responsabilidad directa en el abuso sexual crónico de tres escolares británicas entre los años 1975 y 1980.
A comienzos de 2023, la junta de vigilancia penitenciaria le había otorgado un beneficio de libertad condicional bajo fianza para que cumpla el tramo final de su pena fuera de los pabellones. No obstante, el beneficio fue revocado de forma fulminante apenas unas semanas más tarde por las fuerzas de seguridad del Reino Unido, al constatarse que el artista violó de forma flagrante las restricciones de conducta impuestas por el juez de la causa.