Un informe reveló que Estados Unidos gasta casi US$25.000 mensuales para almacenar anticonceptivos comprados para países pobres, pero retenidos en Bélgica desde la suspensión de programas de ayuda exterior.
Estados Unidos gasta casi US$25.000 por mes para almacenar en Bélgica un cargamento de anticonceptivos que había sido comprado originalmente para ser distribuido en países de bajos ingresos, pero que quedó retenido tras la suspensión de programas de ayuda exterior.
Según un informe de funcionarios revisado por Reuters, el stock está valuado en unos US$9,7 millones e incluye implantes anticonceptivos y píldoras. La mercadería permanece en un depósito belga desde enero del año pasado, cuando Washington congeló parte de su asistencia internacional.
Organizaciones humanitarias sostienen que esos insumos podrían haber ayudado a prevenir millones de embarazos no deseados y salvar vidas en comunidades vulnerables.
Entre enero de 2025 y marzo de este año, el almacenamiento y traslado del cargamento generó un costo de US$360.667, de acuerdo con el reporte de la Oficina del Inspector General de la ya desmantelada Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional.
El mismo informe señala que conservar los anticonceptivos en depósito sigue costando US$24.550 mensuales.
Las cifras fueron aportadas por Chemonics, la contratista que gestionaba la compra y distribución de los anticonceptivos para el Gobierno estadounidense.
Cuando el contrato fue cancelado, la empresa intentó encontrar un comprador o una organización que facilitara la donación de los productos. Sin embargo, esas gestiones quedaron frenadas en parte por la falta de respuesta de Estados Unidos sobre el destino final del stock.
En junio del año pasado, Estados Unidos ordenó trasladar y destruir los anticonceptivos. Durante ese proceso, 20 de los 24 camiones con mercadería quedaron inutilizables porque los productos no fueron almacenados de manera segura ni bajo condiciones de temperatura controlada.
Ese deterioro afectó insumos valuados en alrededor de US$8 millones. El traslado del stock restante, estimado en US$1,7 millones, fue suspendido.
Luego, en septiembre, Washington dio marcha atrás con la orden de destrucción. Desde entonces, no emitió nuevas instrucciones sobre qué hacer con los anticonceptivos que todavía podrían utilizarse.
Según el informe, Chemonics propuso donar el stock utilizable a un destinatario en Uganda, con un costo operativo de US$239.000, pero la iniciativa no avanzó.
Organizaciones de derechos reproductivos reclamaron reiteradamente a las autoridades estadounidenses que liberen los insumos para que puedan ser utilizados por mujeres de países de menores ingresos.
"Es indefendible que, en un momento de necesidad global aguda, millones de dólares en suministros de planificación familiar que salvan vidas hayan quedado pudriéndose durante casi un año, mientras los contribuyentes estadounidenses enfrentan una factura de almacenamiento cada vez mayor", sostuvo Beth Schlachter, directora senior de relaciones externas y promoción de MSI Reproductive Choices.
La dirigente calificó el desperdicio como "inconcebible" y cuestionó que productos esenciales sigan almacenados mientras numerosas comunidades enfrentan dificultades para acceder a métodos anticonceptivos.
Una fuente familiarizada con las conversaciones indicó que el último contacto entre el Gobierno estadounidense y las autoridades belgas ocurrió hace unos tres o cuatro meses.
Bélgica también había propuesto hacerse cargo de los productos o comprarlos mediante una organización humanitaria, pero hasta ahora no hubo una resolución definitiva.
Mientras tanto, el cargamento sigue retenido en Bélgica, con una parte mayoritaria ya inutilizable y un costo mensual que continúa acumulándose para Estados Unidos.