El postulante de la ultraderecha le sacó poco más de dos puntos de ventaja al candidato de la izquierda.
Las elecciones presidenciales celebradas este domingo en Colombia dejaron un escenario de máxima paridad y confirmaron la fuerte polarización que atraviesa el país. Con más del 97% de las mesas escrutadas, el candidato opositor Abelardo de la Espriella se ubicó en el primer lugar, aunque sin alcanzar los votos necesarios para evitar una segunda vuelta.
El dirigente del Partido de los Defensores de la Patria obtuvo el 43,77% de los sufragios, mientras que el oficialista Iván Cepeda alcanzó el 40,88%. De esta manera, ambos competirán nuevamente en el balotaje previsto para el próximo 21 de junio, donde se definirá quién ocupará la Casa de Nariño durante los próximos cuatro años.
En tercer lugar quedó la senadora Paloma Valencia, representante del Centro Democrático, con el 6,91% de los votos, quedando fuera de la disputa final.
Más de 41 millones de colombianos estaban habilitados para participar de una elección que se desarrolló bajo un importante operativo de seguridad, en medio de preocupaciones por la violencia vinculada a grupos armados y tras una campaña marcada por atentados, amenazas y un clima de fuerte confrontación política.
La votación se convirtió en un plebiscito sobre la continuidad del proyecto impulsado por el presidente Gustavo Petro. Impedido constitucionalmente de buscar la reelección, el mandatario apostó por la candidatura de Iván Cepeda para sostener el rumbo político iniciado en 2022.
Frente a él aparece Abelardo de la Espriella, un abogado y empresario que construyó su candidatura con un discurso de mano dura contra el crimen y críticas permanentes al gobierno. El dirigente propone fortalecer las fuerzas de seguridad, reducir el tamaño del Estado y endurecer la lucha contra las organizaciones criminales.
La campaña mostró a un electorado dividido entre quienes respaldan las reformas impulsadas por Petro y quienes reclaman un giro hacia posiciones más conservadoras en materia económica y de seguridad.
El resultado de la segunda vuelta será seguido con atención tanto dentro como fuera de Colombia. Estados Unidos observa de cerca el proceso electoral debido a las diferencias que mantuvo con la administración Petro en temas vinculados al narcotráfico, la seguridad y la política exterior.
Con dos proyectos políticos antagónicos enfrentados en las urnas, los colombianos deberán volver a votar el próximo 21 de junio para definir si el país continúa por el camino iniciado por la izquierda o cambia de rumbo con una propuesta de centroderecha.