Mundo Muerte asistida

Polémica en Canadá por un médico que aprobó una eutanasia tras una breve consulta

El médico James MacLean fue cuestionado por autorizar el procedimiento a un paciente de 45 años tras una evaluación informal. Además, quedó bajo revisión por otro caso en el que habría omitido uno de los fármacos del protocolo.

Jueves, 28 de Mayo de 2026
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Un médico canadiense quedó en el centro de una fuerte polémica después de aprobar la muerte médicamente asistida de un paciente de 45 años tras una breve consulta realizada en las inmediaciones de una cafetería.

El profesional fue identificado como James MacLean, quien autorizó el procedimiento solicitado por Thomas Dillon, un hombre que padecía enfermedad de Crohn y depresión.

Una consulta informal junto a una cafetería

Según la prensa local, MacLean evaluó a Dillon en las afueras de un local de Tim Hortons, la conocida cadena canadiense de cafeterías.

Tras ese encuentro, el médico consideró que el paciente cumplía con los requisitos de la llamada "vía 2" del programa de Asistencia Médica para Morir, conocido como MAID.

Ese apartado contempla a personas que atraviesan una condición grave e incurable, aunque su muerte no sea considerada inminente.

En el caso de Dillon, el cuadro mencionado fue la enfermedad de Crohn, una afección inflamatoria crónica del sistema digestivo.

La controversia se profundizó porque la evaluación previa al procedimiento se habría desarrollado en un contexto informal y fuera de un ámbito médico tradicional, lo que generó críticas sobre los mecanismos de supervisión y los protocolos aplicados.

La investigación oficial indicó que el médico había mantenido previamente una comunicación frecuente con el paciente mediante mensajes de texto.

Después de la consulta, el propio MacLean trasladó a Dillon en su vehículo particular hasta una zona industrial donde funcionaba un depósito vinculado a servicios funerarios.

Allí, el profesional administró el cóctel de medicamentos que terminó con la vida del paciente.

El caso provocó preocupación entre sectores médicos y comités de revisión, que cuestionaron tanto la informalidad de la evaluación como el lugar elegido para concretar el procedimiento.

Otro caso bajo revisión

La polémica creció todavía más por otro episodio que también involucra a MacLean.

Según las autoridades, en un procedimiento distinto el médico habría omitido uno de los tres medicamentos previstos en el protocolo de muerte asistida.

El fármaco omitido sería el encargado de paralizar el sistema respiratorio. Como consecuencia, el paciente, cuya identidad se mantiene bajo reserva, volvió a respirar minutos después de que el médico firmara el acta de defunción y abandonara el lugar.

El episodio fue considerado especialmente grave por los organismos de revisión, que alertaron sobre posibles fallas en la aplicación de los protocolos y en la fiscalización del sistema.

Pese a la magnitud de los señalamientos, el Colegio de Médicos y Cirujanos de Ontario decidió no retirarle la licencia profesional a MacLean.

El organismo le aplicó una amonestación verbal y le impuso una tutoría clínica obligatoria durante al menos seis meses.

Durante ese período, un especialista deberá revisar todos sus expedientes vinculados a procedimientos de muerte asistida. Además, el médico deberá realizar cursos obligatorios sobre consentimiento informado y límites profesionales.

El caso reabrió el debate en Canadá sobre los límites, controles y garantías del sistema de muerte médicamente asistida, especialmente en situaciones donde los pacientes no atraviesan una muerte inminente.