Junto a cinco países de la región advirtieron que China ejerce presión económica sobre Panamá y respaldaron su soberanía frente a maniobras que afectan el comercio marítimo global.
El secretario de Estado de Marco Rubio lanzó una fuerte advertencia contra China por sus recientes acciones sobre buques con bandera de Panamá, en un contexto de creciente tensión en el comercio marítimo internacional. Según sostuvo, las medidas adoptadas por el Partido Comunista no solo afectan a un país soberano, sino que generan un impacto directo sobre las cadenas globales de suministro.
El pronunciamiento de Washington se dio en el marco de una declaración conjunta firmada junto a Bolivia, Costa Rica, Guyana, Paraguay y Trinidad y Tobago, donde los gobiernos expresaron su preocupación por lo que calificaron como "presión económica selectiva" por parte de China. En particular, apuntaron contra las acciones dirigidas a embarcaciones panameñas, consideradas un intento de "politizar el comercio marítimo" y condicionar decisiones soberanas.
Rubio reforzó esa postura al advertir que la soberanía en el hemisferio "es innegociable" y subrayó que cualquier intento de socavar la posición de Panamá representa una amenaza más amplia para la región. En esa línea, remarcó que Estados Unidos se mantiene firme junto a su aliado estratégico y anticipó que continuará profundizando la cooperación económica y de seguridad.
Los gobiernos destacaron que Panamá es un pilar fundamental del sistema de comercio marítimo global, por lo que su estabilidad y autonomía resultan esenciales para garantizar el flujo de bienes a nivel internacional. En esa línea, subrayaron que el país debe mantenerse libre de cualquier tipo de presión externa indebida.
El conflicto se produce luego de un fallo de la Corte Suprema panameña que declaró inconstitucional un contrato clave con Panama Ports Company, una decisión que fue interpretada por los países firmantes como un acto de fortalecimiento institucional y respeto al estado de derecho. Según Washington, la reacción de China frente a esta decisión constituye un intento directo de interferir en asuntos internos y condicionar decisiones soberanas a través de herramientas económicas.
Además, los gobiernos destacaron el rol central de Panamá como eje del comercio internacional, al considerarlo un pilar fundamental para la circulación marítima global. En ese sentido, insistieron en que debe mantenerse libre de presiones externas que puedan distorsionar el funcionamiento del sistema.
El escenario se complejiza aún más tras episodios recientes en otras rutas estratégicas, como la incautación de un buque panameño en el estrecho de Ormuz, un hecho que fue condenado por la comunidad internacional por violar principios básicos del derecho marítimo. En conjunto, estas situaciones refuerzan una preocupación creciente: el avance de tensiones geopolíticas sobre rutas clave del comercio global.