A las 19.35 de la Argentina, el cohete Space Launch System despegó desde la plataforma 39B del Centro Espacial Kennedy con la nave Orion y cuatro astronautas a bordo. La misión no alunizará, pero será una prueba decisiva para el regreso humano al espacio profundo.
La NASA concretó este miércoles el lanzamiento de Artemis II, la primera misión tripulada del programa Artemis y el regreso de una tripulación humana a las cercanías de la Luna por primera vez desde la era Apolo. El despegue se produjo desde el Centro Espacial Kennedy, en Florida, con el cohete SLS impulsando a la cápsula Orion rumbo a una travesía de diez días alrededor del entorno lunar.
A bordo viajan Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen, en una formación que también marca varios hitos para la exploración espacial: Koch será la primera mujer en una misión de este tipo, Glover el primer astronauta negro en viajar al espacio cislunar y Hansen el primer canadiense en participar de una misión lunar.
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A las 19.35 de la Argentina -18.35 del Este de Estados Unidos- el cohete Space Launch System de la NASA dejó la plataforma 39B del Centro Espacial Kennedy e inició el vuelo de Artemis II, la primera misión tripulada del programa que llevará astronautas alrededor de la Luna y de regreso a la Tierra.
Aunque Artemis II no incluye un alunizaje, sí tiene un valor estratégico central. La misión servirá para comprobar con personas a bordo el funcionamiento del SLS, de Orion y de sus sistemas de soporte vital, navegación y operaciones en espacio profundo, una validación clave para futuras expediciones del programa.
Según Reuters, el vuelo llevará a la tripulación a unas 252.000 millas de la Tierra, más lejos de lo que viajaron seres humanos en cualquier otra misión, y representa el primer viaje tripulado alrededor de la Luna en más de medio siglo. La prueba llega, además, en un contexto de renovada competencia internacional por la exploración lunar.
Con este lanzamiento, la NASA dio un paso decisivo en su hoja de ruta para volver a llevar astronautas a la superficie lunar en los próximos años. Artemis II, más que una misión simbólica, pone a prueba la capacidad real de sostener con seguridad una travesía tripulada hacia el espacio profundo y de preparar el terreno para el próximo gran objetivo: regresar a la Luna con descenso incluido.