Vive en Toa Baja, Puerto Rico, y es autora de un universo literario que inspira a otros niños a cuidar el medio ambiente.
En Toa Baja, un municipio de Puerto Rico, la historia de Antonella Pervil Caligari demuestra que la edad no es un límite cuando hay pasión y compromiso. Desde muy pequeña mostró una curiosidad especial por el mundo que la rodea, sobre todo por la naturaleza y el cuidado del planeta.
Antonella comenzó a escribir y dibujar casi al mismo tiempo que aprendía a leer. Con apenas cuatro años ya pasaba horas creando personajes y pequeñas historias. Su mamá, Patricia, recuerda que las maestras notaban que tenía un aprendizaje muy adelantado para su edad. Pero lo que más la sorprendía era su preocupación por el medio ambiente. Mientras otros niños jugaban, Antonella miraba las noticias y preguntaba por qué las playas desaparecían o por qué el planeta estaba cambiando.
Esa inquietud se transformó en acción cuando tenía apenas ocho años. Decidió escribir su primer libro, Saori y Ananí, dos amigas imparables salvan el planeta, una historia pensada para enseñar a otros niños la importancia de cuidar la naturaleza. No solo escribió el cuento: también dibujó todos los personajes y diseñó cada escena. El resultado fue una obra llena de color, cultura y mensajes sobre la biodiversidad.
Lo que comenzó como un proyecto infantil terminó alcanzando reconocimiento internacional. El libro fue premiado en los International Latino Book Awards, donde Antonella ganó en la categoría de mejor uso de ilustraciones dentro de un libro y recibió además menciones honoríficas por ser el mejor primer libro. Lo más sorprendente es que todos los demás participantes eran adultos. Aun así, su creatividad y originalidad lograron destacarse.
El reconocimiento fue tan grande que la comunidad de Toa Baja se unió para ayudarla a viajar a Los Ángeles, en California, donde se realizó la ceremonia de premiación. Allí, la pequeña escritora recibió su medalla y sus diplomas en una experiencia que recuerda como uno de los momentos más emocionantes de su vida.
Lejos de quedarse con ese logro, Antonella decidió continuar con su proyecto. Así nació la saga Cuentos para cuidar el planeta, que continuó con su segundo libro, Saori y Ananí salvan el agua, publicado en 2025. En cada historia, las protagonistas enfrentan distintos desafíos ambientales, mientras los lectores aprenden sobre biodiversidad, animales en peligro de extinción y culturas del mundo.
El talento de Antonella también fue impulsado por su participación en un campamento educativo de la Good Bunny Foundation, la organización creada por el artista puertorriqueño Bad Bunny. Allí recibió talleres de arte y educación, y además obtuvo un iPad con lápiz digital que le permitió ilustrar y maquetar su segundo libro con mayor facilidad.
Hoy Antonella no solo escribe e ilustra. También comparte contenido educativo en internet, donde entrevista a científicas y especialistas para hablar sobre el cuidado del planeta. Su objetivo es inspirar a otros niños a interesarse por la naturaleza y comprender que cada pequeña acción puede marcar la diferencia.
A pesar de su corta edad, Antonella ya logró algo que muchos adultos todavía buscan: transformar su pasión en un proyecto con impacto real. Y mientras sigue imaginando nuevas historias y nuevos personajes, repite un mensaje que se convirtió en el corazón de su trabajo: nadie es demasiado pequeño para ayudar a cambiar el mundo.