Mundo Historia de vida

El líder que transformó la resistencia en una causa global

La historia de Mahatma Gandhi no comienza con multitudes siguiéndolo ni con discursos memorables,

Viernes, 30 de Enero de 2026

La historia de Mahatma Gandhi no comienza con multitudes siguiéndolo ni con discursos memorables, sino con un joven tímido, inseguro y lleno de dudas. Nació el 2 de octubre de 1869 en Porbandar, una pequeña ciudad costera de la India, dentro de una familia profundamente religiosa. De niño era reservado, poco dado a destacarse, y nadie imaginaba que aquel muchacho silencioso terminaría convirtiéndose en uno de los líderes morales más influyentes del siglo XX.

Gandhi estudió Derecho en Londres, lejos de su tierra natal, intentando adaptarse a una cultura que le resultaba ajena. Al regresar a la India no logró consolidarse profesionalmente y aceptó un trabajo en Sudáfrica, una decisión que cambiaría su vida para siempre. Allí vivió en carne propia la discriminación racial: fue expulsado de un tren por negarse a ceder su asiento a un pasajero blanco, pese a tener boleto válido. Ese episodio marcó un antes y un después. Comprendió que la injusticia no era un hecho aislado, sino un sistema, y decidió enfrentarlo.

En Sudáfrica comenzó a desarrollar la idea que definiría su legado: la resistencia pacífica, o satyagraha, basada en la verdad, la desobediencia civil y la no violencia. Para Gandhi, resistir no significaba odiar al opresor, sino exponer la injusticia sin reproducirla. Esa filosofía, tan simple como radical, lo acompañaría durante toda su vida.

De regreso a la India, se convirtió en el referente de millones de personas sometidas al dominio británico. Renunció a los lujos, adoptó una vida austera y eligió vestirse con una simple tela blanca, como símbolo de cercanía con los más pobres. Caminó aldeas, escuchó a campesinos y transformó reclamos individuales en una causa colectiva. Lideró huelgas, boicots y marchas sin levantar un arma, incluso frente a la represión y la cárcel.

Uno de los momentos más emblemáticos de su lucha fue la Marcha de la Sal, en 1930, cuando recorrió cientos de kilómetros para desafiar el monopolio británico sobre un recurso básico. Con ese gesto demostró que la desobediencia pacífica podía ser tan poderosa como cualquier enfrentamiento armado. A lo largo de los años fue encarcelado en numerosas ocasiones, pero nunca abandonó su convicción.

La independencia de la India llegó en 1947, aunque acompañada de violencia y división religiosa. Lejos de celebrar, Gandhi pasó sus últimos días intentando frenar los enfrentamientos entre hindúes y musulmanes. El 30 de enero de 1948 fue asesinado por un extremista que consideraba su mensaje demasiado conciliador.

Mahatma Gandhi murió sin riquezas ni poder formal, pero dejó una huella imborrable. Su vida demostró que un hombre común, armado solo con convicciones, puede desafiar a un imperio y cambiar el curso de la historia. Su legado sigue vigente: la verdadera fuerza, a veces, reside en no responder al odio con más odio.