Agatha Christie nació en 1890, en Torquay, una pequeña ciudad costera del sur de Inglaterra, y desde muy joven .
Agatha Christie nació en 1890, en Torquay, una pequeña ciudad costera del sur de Inglaterra, y desde muy joven mostró una imaginación fuera de lo común. Criada en un hogar donde la lectura era parte de la vida cotidiana, aprendió a leer antes de ir a la escuela y desarrolló una relación temprana con los libros que marcaría su destino.
Durante la Primera Guerra Mundial trabajó como enfermera y luego en una farmacia, una experiencia clave que le permitió adquirir conocimientos sobre venenos y sustancias químicas, un recurso que más tarde se volvería central en muchas de sus historias.
Su debut como escritora no fue sencillo. Varias editoriales rechazaron su primera novela, El misterioso caso de Styles, hasta que finalmente fue publicada en 1920. Allí apareció por primera vez Hercule Poirot, el detective belga que se convertiría en uno de los personajes más icónicos de la literatura policial. Con el correr de los años, Christie construyó un estilo propio: tramas cerradas, pistas cuidadosamente dosificadas y giros finales que desafiaban al lector. Su talento la llevó a convertirse en una de las autoras más leídas del mundo, con obras como Asesinato en el Orient Express, Diez negritos y Muerte en el Nilo.
La vida personal de Agatha Christie también tuvo momentos de misterio. En 1926 protagonizó una desaparición que mantuvo en vilo a todo el Reino Unido durante once días, un episodio que alimentó su leyenda y su vínculo con el enigma más allá de la ficción. Tras un divorcio difícil, encontró estabilidad junto al arqueólogo Max Mallowan, con quien viajó por Medio Oriente, escenarios que inspiraron varias de sus novelas más famosas.
A lo largo de su vida, Agatha Christie escribió más de 80 libros, entre novelas, cuentos y obras de teatro, y se convirtió en la autora de ficción más vendida de todos los tiempos. Murió en 1976, pero su legado permanece intacto: sus historias siguen siendo leídas, adaptadas y reinterpretadas en todo el mundo. Más que una escritora de policiales, Agatha Christie fue una arquitecta del misterio, capaz de transformar la observación de la naturaleza humana en relatos que atraviesan generaciones