En una distendida charla en el ciclo Otro Día Perdido, la prestigiosa actriz habló con humor sobre la vigencia del deseo con su esposo tras 40 años de relación y recordó la "doble vida" que llevó en su juventud para dedicarse al arte.
Durante una distendida entrevista en el programa Otro Día Perdido (Eltrece), la actriz Marilú Marini sorprendió a Mario Pergolini al reflexionar sobre la convivencia, el paso del tiempo y la intimidad compartida con su esposo tras más de 40 años de relación. La artista radicada en Francia explicó que sostener un vínculo duradero es "un trabajo cotidiano" que muta con los años pero no apaga la atracción: "Siempre él me provoca curiosidad y ganas", aseguró con naturalidad.
El intercambio derivó en momentos de humor cuando Pergolini indagó sobre la reciprocidad en la pareja y la vitalidad compartida. "Yo te diría que es muy respondón", remató la actriz entre risas ante la complicidad del conductor, quien resumió la escena celebrando que la pareja todavía le "saca viruta al piso", una metáfora que Marini festejó de inmediato al reivindicar el entusiasmo en la madurez.
En otro pasaje de la conversación, Marini repasó sus comienzos y reveló que debió sostener una vida clandestina en su juventud para formarse en las artes escénicas sin la aprobación de sus padres. Mientras en su entorno familiar creían que únicamente cursaba la carrera de Sociología en la universidad, la actriz asistía a escondidas al taller de danza de María Fux, una situación que logró ocultar durante meses gracias a su habilidad para esquivar las sospechas de una crianza sumamente estricta.
El descubrimiento de su vocación artística desató fuertes tensiones domésticas marcadas por el rechazo inicial y episodios de violencia física derivados del temor de sus progenitores hacia el ámbito teatral: "Hubo dramas terribles y situaciones adversas con aporreamientos, pero era por el miedo que tenían a este oficio de las tablas; con el tiempo me vieron instalada y pudimos llegar a un entendimiento", concluyó la actriz.