El sorpresivo resultado electoral impacta en los mercados. El índice Bovespa cayó 10% en la apertura de los mercados posterior al triunfo de Lula en el balotaje
La bolsa de valores de Brasil suspendió sus operaciones el lunes debido a un "circuit breaker" después de que el índice Bovespa cayera un 10% tras la reelección de Luiz Inácio Lula da Silva. Esta caída revirtió el optimismo de los inversores que esperaban un giro a la derecha, especialmente después de que el rival de Lula ganara la primera vuelta.
La bolsa de San Pablo detuvo sus operaciones por 30 minutos, y B3, el operador bursátil, ya había ampliado previamente los límites diarios de cotización para los futuros del índice Bovespa, el dólar y las tasas de interés debido a la volatilidad.
La incertidumbre se intensificó por la negativa de Bolsonaro a reconocer su derrota y su amenaza de anular los resultados. Chris Turner, estratega de ING, señaló que la rapidez con la que Bolsonaro acepte el resultado será crucial para los mercados.
El real brasileño se depreció un 12% frente al dólar, y los futuros de las tasas de interés aumentaron. Los bonos soberanos brasileños también cayeron, especialmente los de mayor plazo. Ante el desplome, el Tesoro nacional canceló subastas de bonos gubernamentales.
Este colapso contrasta con la tendencia alcista del mes, cuando los mercados subieron por la expectativa de un gobierno de derecha, después de que Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente, obtuviera un resultado inesperado en la primera vuelta. El viernes anterior, el Bovespa cerró casi un 7% por encima de su nivel pre-primera vuelta, y el real se había fortalecido un 5% frente al dólar. Los futuros de las tasas de interés también reflejaban expectativas de una política fiscal más restrictiva bajo un posible gobierno de Flávio Bolsonaro.
Además del reconocimiento de la derrota por parte de Bolsonaro, la atención se centra en la elección del ministro de Hacienda de Lula y su enfoque fiscal. Graham Stock, de RBC BlueBay Asset Management, destacó que el compromiso de la administración de Lula con la disciplina fiscal será la señal fundamental para los mercados.
Lula enfrenta el desafío de contener la deuda de Brasil mientras protege los programas sociales y la inversión. Los inversores buscan señales de que su enfoque fiscal gradualista pueda reducir los costos de endeudamiento. Thierry Larose, de Vontobel Asset Management, comentó que aunque la administración de Lula deberá consolidar fiscalmente, la mayoría de los inversores dudan de que sea suficiente para garantizar la sostenibilidad de la deuda. La falta de confianza podría llevar a los prestamistas a exigir tasas de interés más altas, incrementando la carga de la deuda y el costo del crédito.
Alejo Czerwonko, de UBS Global Wealth Management, indicó que los inversores esperan un fin al gasto de campaña y un plan creíble para estabilizar la deuda pública, lo que requerirá la colaboración con un Congreso opositor. El equipo de Lula busca un superávit presupuestario primario del 1,3% del PIB para 2030, para cubrir parte de los intereses y reducir la necesidad de nuevos préstamos, aunque la deuda pública ya supera el 82% del PIB y el gasto obligatorio limita las opciones de ahorro.