Economía & Negocios Panorama

Un Trump surrealista y los precios de la guerra siguen dándole aire a la Argentina

Con Trump prometiendo regalar dólares si lo votan y sin que Bessent logre vencer al mercado, Estados Unidos tuvo hoy las tasas largas más altas en casi 20 años. Esto ocurre con el petróleo y la soja volando. Estos dos productos de exportación prometen una lluvia de dólares en Argentina.

Viernes, 11 de Setiembre de 2026

Con Trump prometiendo regalar dólares si lo votan y sin que Bessent logre vencer al mercado, Estados Unidos tuvo hoy las tasas largas más altas en casi 20 años. Esto ocurre con el petróleo y la soja volando. Estos dos productos de exportación prometen una lluvia de dólares en Argentina. Por lo que mientras otros mercados bajan, la Bolsa local sube y los bonos aguantan. Encima, el INDEC confirmó que agosto tuvo la menor inflación en 14 meses.


Mientras se suceden una tras otra situaciones de violencia en el Gran Buenos Aires, sin que los intendentes ni el gobernador se ocupen del tema, los concejos deliberantes empiezan a citarlos para realizar una interpelación. Y, paradójicamente, con esa dura situación que se vive en la calle, el mercado argentino volvió a tener hoy otro día sobresaliente, a contramano de rojos en todo el mundo, esencialmente porque los precios internacionales de la guerra están llevando a lo que la Argentina exporta a máximos de toda la era Milei.


Contrastando con esa situación antagónica en la realidad local, nuevos bombardeos entre EE.UU. e Irán llevan al petróleo a precios nuevamente cercanos a los primeros días de la guerra en el Golfo, con el crudo Brent a más de US$ 107, lo cual intensifica la presión inflacionaria mundial, algo que a su vez obliga al BCE a subir su tasa de interés base y a que las tasas largas internacionales alcancen máximos no vistos desde 2007. Haciendo que el mercado internacional de bonos corporativos entre en una zona de inquietud, ya que los bonos estatales prometen pagar a vencimiento casi lo mismo y son, en teoría, muchísimos más seguros.


Y, como si viviéramos en un mundo absolutamente surrealista, al mismo tiempo, a 54 días de la elección de medio término en EE.UU., el presidente Trump anunció en un discurso que si llega a ganar en las dos cámaras (Representantes y Senado) le entregará a cada norteamericano adulto un dividendo de US$ 5.000 per cápita "por lo bien que le está yendo a la economía norteamericana".


Esto ocurría, mientras a un costado del atril donde hablaba el titular de la Casa Blanca, al secretario del Tesoro norteamericano, Scott Bessent, se le escapó una carcajada ante semejante anuncio, destinado a comprar votos, comprar poder, con un millar de personas aullando y aplaudiendo a Trump, quien se acaba de declarar el mejor presidente norteamericano, poniendo en segundo lugar a Lincoln, tercero a Washington, cuarto a F.D. Roosevelt y quinto a Jefferson.


La carcajada de Bessent, en un país que tiene un déficit fiscal que ya se acerca al 7% del PBI, con una deuda pública creciente, no parecía traducir que, si Trump cumple con su promesa, les pagará en dividendos a los norteamericanos un monto del orden de US$ 1,2 B, o sea, casi 1,8 PBI de la Argentina. Es decir, con tal de retener el poder, Trump está dispuesto a gastar a dos manos con tal de no quedar rengo en la segunda parte de su último mandato.


Pero esta risotada de Bessent ocultó algo más: tras la compra de bonos del Tesoro por US$ 6.000 M de ayer, hoy mismo el secretario norteamericano compró otros US$ 5.200 M en títulos estadounidenses, con la intención de hacer que sus precios contado subieran y que sus tasas a vencimiento bajaran. Pero con ventas importantes, esencialmente de China y de Noruega, el precio actual de los bonos siguió bajando (Bessent no pudo torcerle la muñeca al mercado) y la tasa a 10 años de la Fed subió a su nivel más alto desde 2007. Eso ocurrió, mientras el galón de gasolina escaló hasta US$ 4,30 promedio, a un día de que EE.UU. difunda mañana qué nivel de inflación tuvo en agosto.


Toda esta situación complica un poco más las cosas porque el martes y el miércoles la Fed realiza su reunión mensual, y ahora el 65% de los operadores espera que a partir de ahora y antes de fin de año Kevin Warsh elevará la tasa base del organismo, que está en el 3,5% anual, en al menos dos escalones, probablemente antes de fin de año. Y esto pone al 60% de los norteamericanos con los pelos de punta, ya que esa proporción de la población estadounidense está pagando hipotecas por la casa donde viven, y la tasa de los créditos hipotecarios acaba de saltar al 6,76% anual.


Conocido todo eso que pasa en el mercado que más dinero mueve en todo el mundo, la situación que vive en este momento la frágil Argentina es completamente diferente. Además de la suba del crudo, hoy se acentuaron las compras de soja por parte de China en Chicago, por lo que el poroto elevó su valor al mayor nivel desde que está Milei en el poder, tanto en Chicago como en la Bolsa de Rosario. Es decir, los productos que más exporta la Argentina, y que traen más dólares contantes y sonantes, están volando y eso garantiza que el país tendrá este año un superávit comercial récord sin precedentes.


Pero, además, como Milei tiene como ley primera la baja de la inflación, Luis Caputo sigue con la restricción de pesos en el mercado local y esa medida acaba de entregarle al Gobierno un dato que provocó un gran festejo oficial. Sin controles de precios, sin ley de góndolas ni ninguna de las conductas que aplicó el kirchnerismo durante años, el INDEC informó que agosto tuvo la menor inflación de los últimos 14 meses, con 1,7% mensual, en tanto que enero-agosto marcó 21,3% y los últimos 12 meses se mantienen altos en 33,5%.


Esta situación tiene, como contrapartida, una cruda realidad social, ya que el rubro vivienda, agua, gas y electricidad fue lo que más subió (2,8%), mientras que el sector textiles tuvo deflación del 0,6% (están buscando lugar para competir). Y la canasta básica se aceleró al 2,6% el mes pasado, por lo que una familia tipo necesitó más de $1.600.000 para no ser pobre.


Los datos duros del mercado marcan que hay que seguir las inversiones con pies de plomo. Sucede que, como dijimos, se está acelerando la suba de las tasas largas de EE.UU.: se pagó 4,2% anual a 1 año de plazo, 4,7% anual a 5 años, 4,9% anual a 10 años y 5,3% anual a 30 años. Y, con semejante premio, en el exterior el dólar saltó 1,5% en Chile, 0,6% en México, 0,5% en Japón, 0,3% en Suiza y contra la libra, 0,2% contra el euro y 0,1% en China, pero bajó 0,1% en Brasil.


En el mercado cambiario local, sin embargo, con tantas divisas por llegar vía exportaciones (se espera un flujo que triplicará el volumen actual, lo cual elimina por completo la posibilidad de default, gane quien gane en 2027), persistió nuevamente la pax cambiaria: el blue repuntó, pero los dólares oficiales y los financieros casi no se movieron.


Con el dólar oficial a $ 1533,95, el BCRA compró US$ 6 M en el mercado local y, al final del día, la autoridad monetaria perdió reservas por US$ 111 M. Y, con ese cuadro, el dólar oficial bajó 55 centavos hasta $ 1533,95, el dólar blue subió $ 5 hasta $ 1545, el dólar senebi subió 5 centavos hasta $ 1540,44, el dólar mep bajó 49 centavos hasta $ 1536,66 y el contado con liqui subió 10 centavos hasta $ 1593,30. Por lo que la brecha entre oficial y blue fue del 1% y la brecha entre el ccl y el mayorista fue del 5%.


Y como el mercado cambiario muestra señales de tranquilidad, los bancos parecen estar estacionando las tasas de los plazos fijos: por plata chica la renta subió de 20,2 a 20,3% anual (16% en bancos grandes y 24% en bancos chicos), mientras que por plata grande el premio bajó de 26,8 a 26,3% anual.


El mercado local, además, está muy atento a la licitación de deuda que se realizará mañana, un día en el que hay vencimientos por unos $ 8,4 B.


Así, la Secretaría de Finanzas ofrece una letra en pesos a tasa fija: la letra del Tesoro nacional capitalizable en pesos con vencimiento el 13 de noviembre de 2026 (S13N6 - reapertura). También propone una letra en pesos con ajuste CER: una letra del Tesoro nacional en pesos ajustada por CER a descuento a vencimiento el 29 de enero de 2027 (X29E7 - reapertura).


Hay en el menú dos papeles a tasa variable: el bono del Tesoro nacional en pesos a tasa TAMAR con vencimiento el 26 de febrero de 2027 (TMF27 - reapertura) y el bono del Tesoro nacional en pesos a tasa TAMAR con vencimiento 30 de julio de 2027 (TML27 - reapertura). Y completan la propuesta cuatro papeles atados al dólar: una letra del Tesoro nacional vinculada al dólar estadounidense cero cupón con vencimiento 30 de octubre de 2026 (D30O6 - reapertura), una letra del Tesoro nacional vinculada al dólar estadounidense cero cupón con vencimiento 30 de noviembre de 2026 (nueva), una letra del tesoro nacional vinculada al dólar estadounidense cero cupón con vencimiento 31 de marzo de 2027 (D31M7 - reapertura) y un bono del tesoro nacional vinculada al dólar estadounidense cero cupón con vencimiento 30 de junio de 2027 (TZV27 - reapertura).


En base a esto, con chance de comprar en esta operación con precios más ventajosos que en el mercado secundario, mientras los bonos corporativos mundiales tiemblan, los bonos argentinos, con buen volumen, tuvieron una baja mínima, sin que se registraran cambios en el riesgo país que sigue clavado en 491 puntos básicos.


En papeles privados, los precios altísimos del petróleo y este despilfarro electoral de Trump, más la expectativa de una tasa más alta de la Fed provocaron una nueva rueda en rojo en la Bolsa de Nueva York, con una baja del 0,6% para los tres índices principales Dow, S&P y Nasdaq. En tanto que la Bolsa de San Pablo subió 1,4% (con Bolsonaro arriba de Lula a 24 días de la 1° vuelta Presidencial) y la Bolsa de México bajó 1,1%.


Pero, mientras casi todas las Bolsas del mundo anotó mayores bajas, la Bolsa de Buenos Aires sigue emergiendo, impulsada por la menor inflación y con los ojos puestos en la primera licitación del mes. Con $ 104.584 M operados en acciones y $ 336.091 M en cedears, la Bolsa porteña subió 1,5%, en un avance que ya llega al 9% en las últimas tres semanas, "en un rebote con forma de letra "V" o subiendo como pedo de buzo, como vos quieras", describía un operador. En tanto que mientras Wall Street bajaba, las ADR argentinas que se transan en NY anotaron una suba en bloque del 1 al 6% para Cresud, YPF, TGS, Telecom, Pampa E, Central Puerto, Mercado Libre e IRSA; con baja del 2% para Bioceres.


Todo esto, por supuesto, está atado a lo que está sucediendo con los commodities. En números, el petróleo saltó 5,9%, con el WTI a US$ 102,10 y el Brent a US$ 107,30. Hubo una dura baja para los metales preciosos, ya que la onza de plata se hundió y el oro cayó (porque las altas tasas le quitan oportunidad a los metales, que no pagan intereses). Los metales básicos también estuvieron con pérdidas, ya que la mayor inflación anticipa menor actividad económica mundial y menos demanda de insumos. En Chicago, con China llenando sus alacenas, hubo mejoras en todos los granos, sobre todo en la soja. Rosario logró mantener los precios más altos en tres años que muestra desde hace una semana. Y, tal como les pasó a los metales preciosos, las criptomonedas también fueron afectadas: el Bitcoin bajó otro 1,7%, con mermas mayores para el resto de las criptomonedas.