Pese a los elogios, los bancos no dan señales de ablandar condiciones para prestarle a Argentina. Y Caputo busca revalidar el swap ante un mercado nervioso
El ministro de Economía, Luis Caputo, buscó enviar una señal de tranquilidad a los mercados luego de su encuentro con el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent. El mensaje central fue que el Gobierno considera que cuenta con herramientas suficientes para enfrentar eventuales tensiones cambiarias de cara a 2027 y que mantiene abierta la posibilidad de recurrir al swap con Estados Unidos por u$s20.000 millones.
La preocupación oficial está puesta especialmente en el escenario preelectoral. Caputo considera que una nueva dolarización de los ahorristas es prácticamente inevitable y recordó que el Banco Central dispone de mecanismos para intervenir tanto en el mercado cambiario como en futuros si la presión sobre el dólar vuelve a intensificarse. Incluso sostuvo que el BCRA podría vender divisas en el mercado doméstico para desalentar expectativas de una devaluación después de las elecciones.
El funcionario aseguró que el Gobierno dispone de un "poder de fuego" superior a la base monetaria y remarcó que quienes apostaron por una suba del dólar durante la tensión del año pasado terminaron acumulando pérdidas por unos u$s2.000 millones. Sin embargo, las señales del mercado todavía reflejan cautela: las tasas suben cada vez que el Tesoro necesita renovar deuda y los pequeños ahorristas ya demandan cerca de u$s3.000 millones mensuales.
En ese escenario, el respaldo de Estados Unidos aparece como una pieza central de la estrategia oficial. La intención de Caputo es reafirmar que, si fuera necesario, el Tesoro norteamericano podría volver a brindar asistencia, especialmente ante la falta de alternativas de financiamiento barato en los mercados internacionales.
El problema es que los inversores siguen evaluando los riesgos políticos y financieros de 2027. El Gobierno logró colocar bonos con vencimientos posteriores, pero los rendimientos que exige el mercado muestran una creciente percepción de riesgo. Algunos títulos en dólares ofrecen retornos cercanos al 10%, mientras que refinanciar determinados compromisos después de las elecciones podría implicar costos considerablemente mayores.
Caputo bautizó esa situación como "riesgo financiero kuka", al vincular el aumento de las tasas con las encuestas electorales. El ministro sostiene que Javier Milei llegará competitivo a la reelección y destaca que el oficialismo tiene una mayor capacidad para bloquear iniciativas legislativas que puedan poner en peligro el equilibrio fiscal.
A las dificultades internas se suma un escenario internacional poco favorable para conseguir crédito. No se esperan nuevos desembolsos extraordinarios del Fondo Monetario Internacional y tampoco aparece, por ahora, una vía accesible para que Argentina vuelva voluntariamente al mercado internacional de deuda. De acuerdo con las condiciones actuales, una nueva colocación soberana difícilmente podría concretarse a una tasa inferior al 10% anual en dólares.
La principal inquietud está concentrada en los vencimientos que deberá afrontar el país durante el año electoral. Según una estimación de la administradora Mega QM citada en el informe, el Tesoro deberá pagar o refinanciar alrededor de u$s23.000 millones durante 2027, mientras que el Banco Central tendrá compromisos por otros u$s11.000 millones.
Dentro de esa cuenta aparecen unos u$s3.120 millones destinados al FMI, u$s2.220 millones correspondientes a otros organismos internacionales y cerca de u$s10.000 millones de deuda en manos del mercado. Además, existen vencimientos en dólares durante octubre de 2027 cuya refinanciación después de las elecciones podría encarecerse significativamente.
El calendario tampoco se termina con las elecciones: en enero de 2028 habrá que afrontar otro vencimiento de aproximadamente u$s6.000 millones. Por eso, la estrategia del Gobierno apunta a acumular reservas, sostener el equilibrio fiscal y mantener disponible el respaldo financiero de Estados Unidos para atravesar un período que el mercado anticipa como potencialmente volátil.