En el segmento mayorista, el tipo de cambio ganó $1 (0,1%) a $1.491,5 para la venta. La distancia con el techo de la banda cambiaria (hoy de $1.857,23) se ubicó a 24,5%. El volumen operado en el segmento de contado superó los u$s591,4 millones.
El dólar blue perdió impulso en una rueda donde la city porteña siguió de cerca las señales de una nueva intervención oficial en futuros y bonos dólar linked para contener al tipo de cambio.
El dólar oficial avanzó este miércoles luego de tres caídas consecutivas que lo alejaron temporalmente del umbral de los $1.500, pero se mantiene a un 24,5% del techo de la banda cambiaria. En la city porteña el foco continúa sobre las señales de intervención oficial a través de futuros y bonos dólar linked para contener al tipo de cambio mayorista.
En el segmento mayorista, el tipo de cambio ganó $1 (0,1%) a $1.491,5 para la venta. La distancia con el techo de la banda cambiaria (hoy de $1.857,23) se ubicó a 24,5%. El volumen operado en el segmento de contado superó los u$s591,4 millones.
La Argentina ya ofreció asistencia, pero todavía no recibió un pedido específico de Bogotá para activar el operativo. La administración de De La Espriella comenzó a coordinar ayuda con otros países, entre ellos Estados Unidos y El Salvador.
En tanto, los contratos de futuros registraron subas de hasta el 0,1% en la jornada. El mercado estima que el tipo de cambio mayorista se ubicará a $1.506 para fines de agosto y en torno a $1.622 en diciembre. En total, se operaron unos u$s1.072 millones.
La dinámica de las últimas ruedas refuerza la percepción entre los operadores de que el equipo económico busca evitar que la divisa supere de manera sostenida la barrera de los $1.500. De hecho, distintos análisis privados señalan que el BCRA y el Tesoro vienen utilizando diferentes instrumentos para contener la cotización, en un contexto en el que el mercado comenzó a demandar cobertura cambiaria antes de lo previsto.
La dificultad que encuentra el mayorista para superar los $1.500 coincide con mayores señales de intervención oficial en distintos segmentos del mercado, principalmente mediante contratos de futuros y bonos dólar linked.
"El dólar mayorista sigue merodeando los $1.500, pero sin superar dicho nivel a partir de las mayores intervenciones oficiales que buscan mantenerlo contenido en busca de priorizar el proceso de desinflación", explicó Gustavo Ber, titular del Estudio Ber.
Desde Portfolio Personal Inversiones (PPI) identificaron movimientos particularmente relevantes durante las primeras jornadas de agosto. Según sus estimaciones, el BCRA habría vendido alrededor de u$s391 millones en títulos dólar linked entre el 3 y el 4 de agosto, distribuidos en unos u$s230 millones durante la primera jornada y u$s161 millones en la segunda.
La estrategia, sin embargo, comienza a plantear otro dilema para el equipo económico: mantener contenido al dólar sin profundizar la falta de liquidez y la presión sobre las tasas de interés en pesos. Distintos análisis advierten que la absorción monetaria y la oferta de instrumentos de cobertura cambiaria redujeron los pesos disponibles en el sistema y volvieron a tensionar las tasas.
En el mercado de futuros, los contratos registraron pérdidas de hasta 0,2%. Las posiciones reflejan actualmente un dólar mayorista de alrededor de $1.505 para fines de agosto y $1.619 hacia diciembre, mientras que durante la jornada se negociaron unos u$s777 millones.
La discusión que empieza a instalarse en la city ya no pasa únicamente por el nivel del dólar, sino también por el costo que tiene sostener esa estabilidad cambiaria sobre el mercado de pesos.
La liquidez se mantiene ajustada mientras el Banco Central comenzó agosto con un ritmo más moderado de adquisición de reservas. Según PPI, las compras promediaron apenas u$s22 millones diarios, el menor ritmo registrado durante una semana completa desde que comenzó el programa de acumulación en enero.
En este escenario, el mercado sigue especialmente la estrategia del Tesoro. Una menor renovación de vencimientos podría devolver pesos al sistema y aliviar las tasas, aunque al mismo tiempo podría generar una mayor presión sobre el dólar. Esa tensión entre tipo de cambio, tasas y actividad se convirtió en una de las principales variables que siguen los inversores.
La contracara de una política monetaria más restrictiva también empieza a observarse en el crédito. Según análisis privados, el crédito al sector privado acumula cinco meses consecutivos de caída mensual en términos reales, mientras los bancos destinan una mayor proporción de su liquidez a instrumentos de corto plazo y títulos del Tesoro.
Fuente: Ámbito Financiero