Los bonos argentinos y las acciones cerraron una jornada de presión en los mercados, mientras los inversores analizaron el repunte de la inflación porteña.
Los mercados financieros argentinos finalizaron una nueva rueda con señales de cautela. La combinación de una caída en los activos locales, un incremento del riesgo país y la difusión de datos económicos que sorprendieron a los analistas volvió a instalar interrogantes sobre la evolución de la economía durante el segundo semestre.
El indicador de riesgo país elaborado por JP Morgan avanzó hasta los 450 puntos básicos, su registro más elevado desde el 9 de junio. La suba también consolidó una tendencia semanal alcista, con un incremento cercano al 3%, un dato que comenzó a ser seguido de cerca por operadores e inversores debido al impacto que tiene sobre el costo de financiamiento del país.
La presión también se reflejó en el mercado bursátil. El índice S&P Merval cerró la rueda con una leve baja en pesos, aunque el retroceso fue más pronunciado al medirlo en dólares, donde tocó valores que no registraba desde hacía aproximadamente un mes.
Entre las compañías que encabezaron las pérdidas aparecieron Loma Negra y BYMA, mientras que en Wall Street los ADR argentinos también operaron con mayoría de bajas. Las acciones de Loma Negra fueron las más castigadas, seguidas por los papeles de Grupo Supervielle y Banco Macro.
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El proyecto busca recortar los ingresos que Moscú obtiene de sus exportaciones energéticas para aumentar la presión sobre Vladimir Putin por la guerra en Ucrania. También contempla tarifas de hasta el 100% para productos de países que compran petróleo y gas ruso, entre ellos China e India.
Uno de los factores que explicó el clima de cautela fue la publicación del Índice de Precios al Consumidor de la Ciudad de Buenos Aires correspondiente a julio. El Instituto de Estadística y Censos porteño informó una inflación mensual del 2,9%, un resultado superior al esperado por buena parte de los analistas privados y las entidades financieras.
El dato tomó por sorpresa al mercado porque el Relevamiento de Expectativas del Mercado (REM), elaborado por el Banco Central, proyectaba un incremento cercano al 2% para el índice nacional que difundirá el INDEC durante la próxima semana. La aceleración estuvo impulsada principalmente por el aumento de distintos servicios y por factores estacionales que incidieron sobre varios rubros del consumo.
Pese a este registro, las consultoras continúan proyectando que la inflación retomará un sendero descendente durante los próximos meses, aunque ahora el mercado seguirá con mayor atención la publicación del índice nacional para determinar si el comportamiento observado en la Ciudad también se replica en el resto del país.
Las estimaciones incluidas en el último REM mantienen una visión de estabilidad para el mercado cambiario. Las consultoras proyectan que el dólar oficial finalizará 2026 en torno a $1.652, lo que implicaría una variación anual inferior a la inflación prevista para el mismo período.
Ese escenario refleja que el mercado continúa anticipando un ritmo de depreciación moderado, en línea con la estrategia cambiaria que viene sosteniendo el Gobierno. Mientras tanto, la evolución del riesgo país continuará siendo uno de los indicadores más observados por los inversores.
Fuente: Minuto Uno