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¿Dólares bajo el colchón? El dato que preocupa a los ahorristas argentinos

El precio del billete estadounidense no solo depende de factores domésticos, sino que también de la pérdida de poder adquisitivo mundial por la inflación

Lunes, 20 de Julio de 2026

Aunque para los argentinos el dólar representa históricamente una de las principales formas de proteger los ahorros, mantener los billetes guardados durante años también tiene un costo. La inflación de Estados Unidos provoca que la moneda pierda capacidad de compra con el paso del tiempo y, según estimaciones de especialistas, en las últimas tres décadas esa pérdida superó el 50%.

En términos prácticos, una persona que conservó dólares en efectivo durante 30 años sin invertirlos hoy puede adquirir con ese dinero menos de la mitad de los bienes y servicios que podía comprar al comienzo de ese período.

El economista Gustavo Neffa, director de Research for Traders (RfT), estimó que la moneda estadounidense perdió alrededor del 53% de su poder adquisitivo en las últimas tres décadas. Frente a este escenario, señaló que mantener los dólares inmovilizados implica quedar expuesto a una pérdida gradual de su valor real.

El fenómeno también puede observarse en períodos más cortos. De acuerdo con el economista Isaías Marini, la inflación acumulada en Estados Unidos durante los últimos diez años alcanzó aproximadamente el 38%, lo que habría generado una reducción cercana al 28% en la capacidad de compra de la moneda.

Incluso en un escenario de estabilidad, el dólar continuaría perdiendo valor gradualmente. Si la inflación estadounidense se mantuviera durante tres décadas en torno al objetivo anual del 2% establecido por la Reserva Federal (Fed), la pérdida acumulada de poder adquisitivo sería significativa.

A esto se sumaron momentos de mayor presión sobre los precios, especialmente después de la pandemia, cuando Estados Unidos combinó políticas de estímulo fiscal y monetario con problemas en las cadenas de suministro y fuertes aumentos internacionales en alimentos y energía.

Al ampliar el análisis, la pérdida resulta todavía mayor. El economista y profesor de la Universidad de Buenos Aires (UBA), Darío Rossignolo, estimó que durante los últimos 50 años el dólar perdió más del 80% de su capacidad de compra.

Entre las razones mencionó el abandono del patrón oro en 1971 y las sucesivas expansiones monetarias implementadas para enfrentar diferentes crisis económicas. Episodios como la crisis financiera internacional de 2008 y la pandemia llevaron a la Reserva Federal a adoptar medidas extraordinarias para sostener la actividad económica.

 Por qué los argentinos siguen ahorrando en dólares

Pese a la pérdida de poder adquisitivo que experimenta la moneda estadounidense, el contexto argentino explica por qué continúa siendo uno de los principales refugios de valor para los ahorristas.

La diferencia está en la magnitud de la depreciación de ambas monedas. Mientras el dólar pierde capacidad de compra gradualmente por la inflación estadounidense, el peso argentino atravesó sucesivas devaluaciones y períodos de elevada inflación.

Como referencia, a comienzos de 2001 un dólar equivalía aproximadamente a un peso, mientras que actualmente la cotización se encuentra cerca de los $1.500. Por este motivo, pese a su pérdida de valor a nivel internacional, el billete estadounidense logró conservar mucho mejor su capacidad de compra frente a la moneda argentina.

Los especialistas señalan que, en este contexto, el dólar funciona para muchas familias más como un mecanismo de protección patrimonial que como una inversión destinada a generar rentabilidad.

La inflación, las recurrentes devaluaciones del peso y las diferentes restricciones cambiarias que atravesó el país durante las últimas décadas consolidaron la preferencia de los argentinos por la moneda estadounidense.

Los números recientes también reflejan esta situación. Durante este año, el precio del dólar registra un incremento cercano al 1%, mientras que la inflación acumulada en Argentina durante los primeros seis meses alcanzó el 16,8%, según datos del Indec.

Si bien comprar dólares permitió históricamente protegerse de la depreciación del peso, mantener los billetes guardados durante largos períodos no evita el impacto de la inflación estadounidense.

Por este motivo, algunos especialistas recomiendan evaluar alternativas que permitan obtener algún tipo de rendimiento sobre esos ahorros. Entre las opciones disponibles en el mercado argentino aparecen las obligaciones negociables (ON) emitidas por empresas, los bonos soberanos y, para quienes tienen horizontes de inversión más extensos, los CEDEARs vinculados a acciones o fondos del exterior.

Cada instrumento, sin embargo, presenta diferentes niveles de riesgo y requiere analizar aspectos como el plazo de inversión, la necesidad de disponer del dinero y el perfil de cada ahorrista.

A pesar de estas alternativas, el dólar físico continúa teniendo una ventaja importante: su facilidad de acceso. Para una gran parte de la población resulta una herramienta sencilla y conocida para preservar el patrimonio, incluso entre quienes tienen escasos conocimientos financieros.

Los especialistas también advierten que factores como la informalidad de algunos ahorros, la falta de educación financiera y las dificultades para acceder desde Argentina a determinados instrumentos internacionales limitan las posibilidades de inversión.

Así, el dólar mantiene una particularidad para los argentinos: aunque pierde poder adquisitivo frente a la inflación de Estados Unidos, continúa siendo percibido como una alternativa más segura frente a la histórica depreciación del peso. Sin embargo, mantener los billetes inmovilizados durante décadas tampoco garantiza conservar intacto el valor de los ahorros.