Economía & Negocios Nueva medida

El Gobierno flexibiliza los créditos en dólares y amplía el acceso al financiamiento

Mediante la Comunicación "A" 8446/2026 del Banco Central se fijó que los deudores no necesitarán que los vencimientos de sus créditos se alineen con sus ingresos en la misma moneda

Martes, 16 de Junio de 2026

El Gobierno nacional avanzó con una nueva flexibilización del mercado financiero al habilitar un acceso más amplio a los créditos en dólares otorgados por los bancos. La medida fue oficializada este martes a través de la Comunicación "A" 8446/2026 del Banco Central y modifica una restricción que regía desde la crisis de 2001.

La nueva normativa permite que personas o empresas puedan acceder a préstamos en moneda extranjera cuando cuenten con una garantía también denominada en dólares otorgada por determinados sujetos habilitados.

Hasta ahora, quienes solicitaban financiamiento en dólares debían demostrar que generaban ingresos habituales en esa misma moneda o que disponían de un flujo de fondos suficiente para afrontar el pago de las cuotas.

Con el cambio dispuesto por la administración de Javier Milei, esa exigencia deja de ser obligatoria en los casos en que exista un garante que respalde la operación con activos o ingresos en dólares.

Qué cambia para quienes pidan un crédito?

La modificación establece que los préstamos respaldados por garantías en moneda extranjera quedarán exceptuados de ciertos requisitos vinculados con la capacidad de generar ingresos en dólares.

En la práctica, esto significa que el deudor ya no deberá demostrar que cobra o factura en esa moneda para acceder al financiamiento, siempre que exista un garante habilitado que actúe como principal responsable de pago.

Si el tomador del crédito incumple sus obligaciones, la entidad financiera podrá reclamar directamente al garante sin necesidad de agotar previamente las acciones de cobro contra el deudor principal.

Una restricción heredada de la crisis de 2001

La limitación que ahora se flexibiliza tiene su origen en las medidas adoptadas tras la crisis económica y financiera de comienzos de siglo.

Luego del corralito, la pesificación y el colapso bancario, el gobierno de Eduardo Duhalde impulsó una serie de regulaciones destinadas a evitar que los bancos prestaran dólares a personas o empresas que generaban ingresos exclusivamente en pesos.

El objetivo era prevenir los llamados "descalces de moneda", una situación que se produce cuando una deuda está nominada en dólares, pero los ingresos del deudor se perciben en pesos.

Durante la convertibilidad, muchas compañías tomaron créditos en dólares atraídas por tasas más bajas. Sin embargo, tras la fuerte devaluación, numerosas empresas encontraron serias dificultades para afrontar esos compromisos financieros.

Como respuesta, el Artículo 23 del Decreto 905/2002 estableció que los depósitos en dólares debían destinarse prioritariamente a financiar actividades vinculadas con la generación de divisas, como exportaciones o negocios relacionados con el comercio exterior.

 La evolución de la normativa

Años después, durante la presidencia de Federico Sturzenegger al frente del Banco Central, la Comunicación "A" 5908 de 2016 reforzó ese criterio y limitó el otorgamiento de créditos en dólares financiados con depósitos en moneda extranjera a sectores que generaran ingresos en esa divisa.

Ya bajo la gestión de Milei, el Banco Central comenzó a flexibilizar algunas de estas restricciones. En febrero de 2025, la Comunicación "A" 8202 eliminó parte de las limitaciones vigentes, aunque mantuvo las vinculadas a los préstamos respaldados por depósitos en dólares de los ahorristas.

Ahora, con la nueva Comunicación "A" 8446/2026, el Gobierno da un paso más en la apertura del crédito en moneda extranjera y busca ampliar las alternativas de financiamiento para empresas y particulares que cuenten con garantías adecuadas.

La medida se inscribe dentro de la estrategia oficial de profundizar la normalización financiera y aumentar las opciones de acceso al crédito en un contexto de gradual flexibilización de las regulaciones heredadas de años anteriores.