La moneda doméstica acumula una apreciación real de alrededor de 10% en lo que va del año y se destaca en el segmento emergente
El mercado cambiario atraviesa semanas de mayor movimiento luego de que creciera la demanda privada de dólares y comenzara a reducirse la oferta de divisas proveniente del sector exportador. Esta combinación impulsó al alza la cotización del dólar y generó una pérdida de valor del peso en términos nominales durante los últimos días.
Sin embargo, más allá de esta presión reciente, la moneda argentina continúa mostrando una de las mejores performances entre las economías emergentes. De acuerdo con estimaciones basadas en datos del Banco de Pagos Internacionales (BIS), el peso acumula una apreciación real cercana al 10% frente al dólar en lo que va de 2026, ubicándose entre las diez monedas emergentes que más se fortalecieron durante el año.
El indicador contempla no sólo la evolución del tipo de cambio, sino también las diferencias de inflación entre los países. Bajo esa medición, Argentina aparece entre los primeros puestos del ranking global y se ubica entre las economías latinoamericanas con mejor desempeño cambiario.
Dentro de América Latina, el liderazgo corresponde a Brasil. El real brasileño registra una apreciación real cercana al 11%, impulsada por el ingreso de capitales, tasas de interés elevadas y un contexto internacional marcado por la debilidad del dólar.
Detrás aparecen Argentina, con una mejora cercana al 10%, y Colombia, cuya moneda muestra una apreciación superior al 5%.
Entre las economías emergentes más destacadas también figuran Israel, Turquía, Noruega, Rusia, Australia, Hungría, Emiratos Árabes Unidos, Paraguay y China.
Pese al fortalecimiento acumulado durante el año, el mercado cambiario mostró una dinámica diferente en las últimas semanas. Desde mediados de abril, el dólar avanzó más de un 6%, mientras que en junio registra una suba superior al 2%.
Analistas del mercado atribuyen este movimiento a una combinación de factores. Por un lado, comenzó a desacelerarse el ingreso de dólares provenientes de la cosecha gruesa. Por otro, aumentó la demanda de divisas por parte de empresas e inversores privados.
El operador cambiario Gustavo Quintana señaló que la demanda ganó protagonismo en las últimas semanas, impulsando las cotizaciones por encima de los $1.400 en el segmento mayorista. No obstante, remarcó que el mercado continúa operando con relativa calma y sin señales de tensión significativa.
En este contexto, el Banco Central redujo el ritmo de compras de reservas en el mercado oficial para evitar sumar presión adicional sobre el tipo de cambio.
Aunque recientemente concretó adquisiciones por más de 120 millones de dólares en una sola jornada, los montos están lejos de los niveles observados durante abril y mayo, cuando las compras diarias llegaron a superar los 400 millones de dólares.
A pesar de esta moderación, la autoridad monetaria ya superó la meta anual de acumulación de reservas y el stock incorporado durante 2026 ronda los 10.400 millones de dólares.
Las consultoras financieras consideran que el dólar podría continuar mostrando cierta volatilidad en los próximos meses debido a la menor oferta estacional de divisas. Sin embargo, no observan un escenario de descontrol cambiario.
Desde Clave Bursátil sostienen que parte de la reciente suba responde a movimientos habituales del mercado agrícola, donde productores que ya comercializaron trigo y maíz decidieron dolarizar parte de sus ingresos. También señalan que todavía existe una importante proporción de soja sin vender, lo que podría transformarse en una fuente adicional de oferta de dólares durante la segunda mitad del año.
Por su parte, analistas de Portfolio Personal Inversiones (PPI) consideran que el mercado está buscando un nuevo punto de equilibrio luego de los cambios implementados por el Banco Central en su estrategia de intervención.
Aun así, destacan que el fortalecimiento de las reservas internacionales y la continuidad de las compras oficiales siguen funcionando como un respaldo para la estabilidad cambiaria.
Con una menor liquidación del agro en el horizonte y una demanda privada más activa, el dólar podría mantener cierta presión alcista en los próximos meses. Sin embargo, las expectativas del mercado continúan apuntando a que el peso conservará buena parte de la fortaleza que exhibió desde el inicio de la gestión de Javier Milei.