El Tesoro absorbió más pesos del mercado en su última licitación, confirmando el sesgo contractivo.
Con la última licitación de bonos, el ministro Toto Caputo sumó 350 millones de dólares y planea agregar otros 200 millones de dólares. Además, absorbió 1,58 billones de pesos del mercado, lo que le permitiría comprar 1.100 millones de dólares adicionales al Banco Central.
El gobierno celebró la colocación de bonos a más largo plazo, incluyendo 3,76 billones de pesos con vencimiento en el próximo gobierno, y a "tasa de mercado". Sin embargo, algunos analistas notan una diferencia con las cotizaciones del mercado secundario.
Existe preocupación de que Caputo no solo esté refinanciando la deuda cada quince días, sino que también continúe absorbiendo el exceso de liquidez en pesos. Aunque los funcionarios lo presentan como una señal de confianza de los inversores, esta actitud contradice la política económica anunciada, que preveía una reducción en la absorción de pesos para fomentar el crédito privado.
La absorción de pesos en casi todas las licitaciones del Tesoro sugiere la prevalencia de una línea más dura, impulsada por Javier Milei, quien busca intensificar la política monetaria contractiva para controlar la inflación.
Los economistas explican esta estrategia interpretando que, a pesar de hablar de una recuperación en la demanda de pesos, Caputo percibe una situación inestable y no quiere arriesgarse a que el exceso de liquidez impulse a los ahorristas hacia el dólar o aumente la inflación. Además, el FMI recomienda renovar el 100% de los vencimientos de deuda, y el ministro está yendo más allá.
Algunos creen que el afán del ministro por aumentar la liquidez del Tesoro se debe a la necesidad de comprar dólares para afrontar los vencimientos de la deuda externa. Cada vez que Caputo absorbe pesos, neutraliza la expansión monetaria generada por el Banco Central con sus compras de dólares. El BCRA emitió 1,7 billones de pesos en enero, 2,2 billones en febrero y marzo, y 3,8 billones en abril, con proyecciones de superar los 3 billones en mayo. Estas cifras, aunque relativamente bajas, duplican el nivel de expansión de los últimos meses.
Caputo ha retirado de circulación un promedio de 3 billones de pesos mensuales desde marzo, cifra similar a la inyección monetaria del BCRA por sus compras de dólares. Gracias a estas operaciones y a una transferencia de 24 billones de pesos del BCRA por ganancias contables, el Tesoro cuenta con una liquidez de 13 billones de pesos, suficiente para comprar los dólares que el BCRA adquiere mensualmente.
El ministro no necesitará gastar toda su liquidez en pesos, ya que el mercado sigue prestando dólares. Con la segunda ronda de la licitación de esta semana, habrá acumulado más de 3.000 millones de dólares. Le agrada el volumen de bonos adquiridos por el mercado doméstico y la obtención de dólares "baratos", con tasas efectivas anuales del 5,12% para vencimientos en 2027 y del 8,49% para 2028. Incluso con el riesgo adicional en el segundo bono, sigue siendo un buen negocio para Caputo, que en el mercado global obtendría financiación por menos del 10%.
El calendario de pagos para julio-septiembre incluye 4.400 millones de dólares para bonistas del mercado, 1.613 millones para el FMI y 1.529 millones para otros organismos. Se espera que el capital de estos vencimientos sea refinanciado, pero se deberán pagar 820 millones de dólares al FMI y 551 millones a los organismos.
Los analistas estiman que la deuda de mercado deberá ser cancelada en su totalidad, lo que elevaría las necesidades de caja del Tesoro a unos 6.170 millones de dólares. Sin embargo, la facilidad con la que Caputo obtiene más de 3.000 millones de dólares con bonos específicos y la ayuda del BCRA despejan el escenario financiero a corto plazo.