El ministro de Economía, Luis Caputo, detalló los cambios que incluirá el nuevo régimen para grandes inversiones
La principal diferencia con el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) será la reducción de la alícuota del impuesto a las ganancias para las empresas, que pasará del 25% al 15%. Además, el esquema de amortización acelerada será más favorable para los proyectos alcanzados por el nuevo régimen.
Según explicó Caputo en conferencia de prensa, además de reducirse la vida útil fiscal al 60%, las inversiones podrán amortizarse en un 60% durante el primer año, un 20% en el segundo y el 20% restante en el tercero. De este modo, las empresas podrán recuperar la inversión a efectos fiscales en un plazo considerablemente más corto, con lo que se busca mejorar el flujo de fondos en las etapas iniciales de los proyectos.
El ministro también señaló que la exención de derechos de importación se extenderá a todos los bienes necesarios para la producción. Actualmente, en el RIGI vigente, ese beneficio alcanza únicamente a los bienes de capital y existen "zonas grises" derivadas de diferencias en las nomenclaturas.
En materia de exportaciones, indicó que los proyectos incluidos en el Súper RIGI pagarán cero aranceles desde el inicio de sus operaciones. En el régimen actual, en cambio, la exención comienza a regir después de tres años, o de dos años en el caso de exportaciones estratégicas de largo plazo.
Caputo agregó que el proyecto de ley incluirá límites a la carga tributaria provincial y municipal.Las provincias adheridas no podrán cobrar más de 0,5% de Ingresos Brutos, mientras que los municipios no podrán aplicar tasas sobre las ventas.
Aunque todavía no se definió el monto mínimo de inversión requerido para acceder al nuevo régimen, el ministro aseguró que ese punto quedará precisado antes del envío del proyecto al Congreso.
"Vamos a tener una mayor recaudación fiscal porque, si bien vamos a estar cobrando menos impuestos, vamos a estar cobrando más debido a que son industrias que hoy no existen", sostuvo Caputo.
Entre los sectores que podrían beneficiarse mencionó el refinamiento y laminado de cobre, la fabricación de baterías de litio, autos eléctricos, paneles solares, turbinas eólicas y fertilizantes de potasio y fósforo.
"Vamos a estar incentivando la industrialización de nuestros recursos naturales. También la instalación de datacenters y negocios vinculados al agro, la pesca y la agroforestación", afirmó.
Según el ministro, estas inversiones generarán empleo, impulsarán el crecimiento económico y permitirán aumentar la recaudación en el mediano y largo plazo, lo que contribuiría a continuar con la reducción de impuestos.
Por su parte, Sebastián M. Domínguez analizó el impacto del Súper RIGI sobre la dinámica fiscal, los impuestos y la inversión. "Hay una reducción tributaria, pero esto no implica una pérdida de recaudación porque hoy estas actividades no se realizan en la Argentina. Es decir, lo que se cobre será un incremento de la recaudación", señaló.
Según Domínguez, el país dispone de recursos naturales que aún no están industrializados y, además, modificó su matriz energética al pasar de importador a exportador. Sin embargo, advirtió que históricamente faltó "un esquema fiscal predecible y competitivo a nivel internacional" que permitiera hacer rentables esas inversiones.
"La reducción de la tasa de Ganancias al 15% y la amortización acelerada son herramientas conocidas y razonables para el objetivo buscado. Y la decisión de poner un techo a la presión tributaria local es, en mi opinión, una medida muy relevante: ataca un problema estructural que desincentiva las inversiones de largo plazo en la Argentina", concluyó. LA NACION