La provincia duplicó su actividad operativa durante el último año y adelantó inversiones clave para consolidar el potencial no convencional en el sur mendocino.
El sector hidrocarburífero de Mendoza registró avances significativos mediante una estrategia integral que combinó inversiones directas, generación de datos técnicos y la modernización de los procesos de gestión. En el marco de una política energética orientada al crecimiento productivo, el Gobierno provincial logró traccionar nuevas licitaciones y una mayor actividad exploratoria que permitieron validar el potencial de las áreas concesionadas, reforzando la posición de la provincia en el mapa energético nacional.
Uno de los hitos fundamentales de este periodo fue la confirmación de resultados favorables por parte de YPF en los pozos perforados en el sector mendocino de Vaca Muerta. La compañía estatal, junto a la labor de la UTE Quintana-TSB -que retomó estudios de sísmica 3D tras años de inactividad en el rubro-, comprobó la viabilidad del recurso no convencional. Ante este escenario auspicioso, las operadoras decidieron adelantar sus cronogramas de inversión, proyectando la ejecución de cinco nuevos pozos para este año 2026, superando los plazos legales establecidos originalmente.
Este adelantamiento de las inversiones se interpretó como una señal de confianza hacia el marco de seguridad jurídica y previsibilidad que ofrece Mendoza para el desarrollo de proyectos a largo plazo. Al anticipar perforaciones previstas inicialmente para 2027 y 2028, las empresas demostraron que el ecosistema institucional de la provincia facilita la toma de decisiones financieras. Esta dinámica no solo redujo la incertidumbre geológica sobre la formación, sino que también dinamizó la economía local mediante la creación de actividad real en el territorio.

En paralelo a las tareas de campo, la provincia inició un proceso de licitación para crear una Base de Datos Geológica provincial, cuyo objetivo es centralizar y sistematizar la información histórica dispersa. Esta herramienta técnica se diseñó para fortalecer la toma de decisiones basadas en evidencia y reducir los riesgos exploratorios para futuros inversores. Al poner a disposición datos confiables y accesibles, Mendoza buscó agilizar los tiempos de evaluación y facilitar la concreción de nuevos proyectos tanto en el sector de hidrocarburos como en el minero.
La actividad operativa en los yacimientos mostró un crecimiento notable, alcanzando la perforación de 14 nuevos pozos, lo que representó el doble del nivel registrado durante el ciclo 2024. Este incremento reflejó una tendencia de recuperación sostenida en el sector y permitió expandir la frontera productiva hacia diversos horizontes.
El despliegue abarcó desde la extracción de petróleo convencional hasta el desarrollo de crudos pesados, consolidando una oferta diversificada que resulta vital para mantener los niveles de producción en el corto plazo.
Finalmente, la aplicación de tecnologías de recuperación terciaria en campos maduros continuó arrojando resultados satisfactorios, optimizando la eficiencia de los yacimientos existentes. Mediante el uso de técnicas de vanguardia, las operadoras lograron incrementar las reservas y maximizar el aprovechamiento de los recursos sin necesidad de nuevas aperturas

La obra, que demandará una inversión aproximada de 5 millones de dólares, se presenta como una solución técnica para resolver el "efecto barrera" que la Ruta Nacional 40 impone sobre la zona urbana.
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