El prócer del automovilismo argentino, falleció a los 88 años y dejó un legado de más de seis décadas de trayectoria.
El histórico constructor, diseñador y piloto Tulio Crespi murió a los 88 años, tras una trayectoria de más de seis décadas ligada al automovilismo argentino y a la fabricación artesanal de autos de competición.
Crespi fue uno de los grandes referentes de los fierros nacionales y su historia quedó vinculada a modelos emblemáticos como el Tulia 1 y el Petiso-Torino, además de los miles de vehículos que salieron de su fábrica instalada en Balcarce.
Según pudo saber la Agencia Noticias Argentinas, su relación con los autos comenzó desde muy joven, influenciado por su hermano Humberto "Nenín" Crespi, quien lo acercó al ambiente de las carreras.
En 1961 instaló su primer taller en Palermo Viejo y dos años después construyó el Tulia 1, un monoposto inspirado en un pequeño NSU que marcó el comienzo de una nueva etapa en su carrera.
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Crespi no solamente diseñó y fabricó aquel vehículo, sino que decidió manejarlo. El 22 de marzo de 1963 debutó como piloto en el entonces Autódromo General San Martín y ganó la carrera con el auto que había construido en su propio taller.
A partir de entonces desarrolló monopostos y chasis para diferentes categorías nacionales. Su apellido alcanzó una presencia particularmente importante en la Fórmula Renault, por donde pasaron distintas generaciones de pilotos.
Otra de sus creaciones más recordadas fue el Petiso, nacido después de que el Torino de Turismo Carretera de Nasif Estéfano sufriera un fuerte accidente en 1967 y llegara prácticamente destruido a su taller.
En lugar de limitarse a reparar el Torino, Crespi transformó profundamente su carrocería: lo hizo más corto y bajo y modificó la caída del techo. El resultado fue un vehículo con una silueta completamente diferente.
Aquel trabajo derivó posteriormente en los autos de calle Tulia GT y Tulieta GT. El alcance de sus diseños trascendió la Argentina y Crespi llegó a presentar sus vehículos en el Salón del Automóvil de París de 1976.
Durante la década de 1980 y por recomendación de Juan Manuel Fangio, trasladó su actividad a Balcarce, donde instaló sobre la Ruta 226 la fábrica desde la cual continuó construyendo chasis, monopostos y autos de competición.
Balcarce también se convirtió en el lugar donde desarrolló el proyecto junto a su familia. Sus hijos se incorporaron a la empresa y continuaron ligados al diseño, la fabricación y la gestión de los vehículos.
Para 2024, la familia contabilizaba más de 2.000 autos construidos a lo largo de la historia de Crespi Competición. Sus vehículos participaron en categorías como Turismo Carretera, TC2000 y distintas divisiones de monopostos.
Fuente: Agencia NA