Mientras el resto de los países oficializan sus convocados, el cuerpo técnico nacional se toma su tiempo y pone la lupa en varios jugadores, algunos porque arrastran lesiones y otros porque brillan en sus clubes y meten presión.
La lista de la Selección Argentina para el Mundial 2026 se hace esperar. Mientras el resto de los países van oficializando a sus convocados hora tras hora, Lionel Scaloni solo da indicios. Nadie en su cuerpo técnico se apresura. Saben que tienen tiempo hasta el 30 de junio y aprovechan cada día para seguir analizando casos puntuales antes de darle forma definitiva a la delegación que viajará a Estados Unidos en busca del bicampeonato.
Lo que más preocupa al entrenador, y lo que lo lleva a tomarse más tiempo de lo habitual, son los lesionados. Ya asimiló la idea de que varios titulares llegarán a la Copa del Mundo al límite físicamente, algunos de ellos, incluso, entre algodones. El agobiante calendario europeo le pasó factura al plantel y los rastros quedaron a la vista.
El caso que más atención requiere es el de Cristian Cuti Romero, que se recupera a contrarreloj de una lesión en el ligamento lateral de su rodilla derecha, sufrida en Tottenham a mediados de abril en un choque fortuito con su propio arquero, Antonín Kinský. El kinesiólogo del plantel, Luis García, viajó especialmente hasta su casa en Londres para supervisar una rehabilitación personalizada. Por estas horas, el defensor es monitoreado desde Córdoba, adonde llegó a principios de semana para ver desde la tribuna del Kempes la final del Apertura entre el Belgrano de sus amores y River, el próximo domingo.
El Cuti Romero evoluciona de su lesión a poco más de un mes para el Mundial.
En la misma enfermería figura Nahuel Molina, quien sufrió un desgarro grado 1 en los isquiotibiales al cierre de la temporada con Atlético de Madrid. En el Colchonero, justamente, había encendido las alarmas Julián Álvarez durante la semifinal de la Champions League ante Arsenal, cuando una torcedura de tobillo izquierdo cortó el aliento de Diego Simeone y el propio Scaloni. Ya se lo ve recuperado, aunque el miedo a una recaída nunca termina de disiparse del todo.
Y siguieron cayéndose soldados. Además de confirmarse el último domingo el desgarro del cuádriceps izquierdo de Gonzalo Montiel en medio del partido de River, esta semana en la Selección también lamentaron la contusión en la rodilla izquierda que tiene a maltraer a Nico Paz en Como desde su visita a Hellas Verona, además de la lesión en el anular de la mano derecha de Emiliano Dibu Martínez, antes de disputar con Aston Villa la final de la Europa League, en la que se terminó consagrando campeón.
Dibu Martínez sufrió una lesión en su dedo en la previa de la final de la Europa League.
"Hoy me rompí el dedo en la entrada en calor... Nunca tuve una rotura de dedo. Cada vez que agarraba la pelota se me iba para el otro lado. Pero bueno, son caminos que hay que pasar", confesó en ESPN. Este jueves se hará una placa para determinar el grado de la fractura, aunque desde su entorno le aseguraron a TyC Sports que no tendrá inconvenientes para atajar en el Mundial.
Pero no todo gira en torno a los lesionados. Scaloni también tiene la lupa puesta en jugadores que no paran de crecer y le complican la tarea de manera positiva: los que meten presión desde adentro con su rendimiento. El caso más resonante, hoy por hoy, es el de Emiliano Buendía, figura y flamante campeón de la Europa League con los Villanos. Consultado por su chances de llegar al Mundial, fue escueto y misterioso a partes iguales: "¿La Selección? Ya veremos...", respondió antes de dar la vuelta olímpica en Turquía.
Mediocampista creativo, ya citado anteriormente por Scaloni, Buendía integra la lista de los 35 reservados y es uno de los tapados con más chances. Pero no el único. También están en carrera Valentín Barco (con un pie adentro gracias a su temporada en Racing de Estrasburgo y lo mostrado en los amistosos del Monumental), Máximo Perrone, Gianluca Prestianni (se perdería los primeros dos partidos por una sanción de UEFA extendida a FIFA) y Matías Soulé. Todos empujan. Scaloni mira, evalúa y, por ahora, guarda silencio.
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El piloto argentino afrontará una nueva fecha en el circuito Gilles Villeneuve.. Luego de haber logrado la mejor performance desde que corre en la máxima categoría del automovilismo, será parte del GP de Canadá que tendrá formato Sprint.